No, Trump no es el tío Gilito, aunque a algún comentarista acreditado se lo parezca. Tampoco una mera caricatura.

Es un bárbaro que dice bárbaramente lo que piensan muchos bárbaros. Dice lo que estos piensan sobre la inmigración. Dice lo que estos mismos piensan sobre la protección de lo propio. Dice los que distinguen de manera tan fácil como permanente entre ellos y nosotros. Dice lo que otros sibilinamente esconden; muchos nacionalismos, por ejemplo. Dice o expresa sentimientos que desbordan a la ultraderecha porque asoman por las rendijas de los partidos convencionales y los recién llegados, sin exclusión.

No, no es un tipo raro, aunque pueda parecer extravagante. Por eso da miedo. Porque no es broma, ni de broma.

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