Corresponsal de guerra, filósofa, escritora. Carolin Emcke, preocupada por la violencia y sus causas, alega en su ensayo Contra el odio (Taurus) que el odio no es un sentimiento individual y aislado, que el odio se construye y se alimenta. Estas son algunas reflexiones de la entrevista de Ana Carbajosa publicada por El País.

  • “Se ha abierto la veda. Ahora la gente exhibe con orgullo su rechazo a los extranjeros. En la televisión y en la calle, el racismo ha llegado al centro de la sociedad. Se ha roto el tabú”.. El rechazo al diferente y el repliegue identitario son “fenómenos globales”.
  • Esa interconexión global es posible gracias a la Red, escenario de construcción y propagación de mensajes de odio. “Vemos que hay conexiones entre Rusia, Estados Unidos, Holanda y Alemania. Vemos que los mismos vídeos de odio y los mismos discursos se repiten en distintos países. El marco ideológico que alimenta el odio es multinacional”.
  • “La ilusión de que la Red es un lugar de emancipación y solidaridad se ha acabado. No puede ser una zona extraterritorial donde la gente pueda hacer lo que le de la gana”. 
  • Ese “nosotros” frente a “ellos” cristaliza en forma de antisemitismo, de homofobia, de islamofobia, de racismo, de populismo y de manual de instrucciones de terroristas islamistas.
  • ¿De dónde nace ese anhelo de pertenencia identitario? “Es un fenómeno muy narcisista. Me sorprende lo inseguras que se han vuelto nuestras sociedades respecto a su identidad. Ahora hace falta que todo sea muy homogéneo.
  • “Toda mi vida he tratado de comprender la génesis de la violencia, porque solo así, yendo para atrás, te das cuenta de que había otras opciones, de que se podían elegir otros caminos. Hay que deconstruir el odio y la violencia. Porque no es la expresión de un sentimiento individual, no es espontáneo, es fabricado y requiere cierto marco ideológico. Normalmente nos fijamos en el final, cuando ya han quemado un centro de refugiados, pero hay que mirar qué hace posible que haya gente que siente que pertenece a un lugar y otras que no”.
  • “Legitimamos las emociones como si fueran argumentos racionales. Los políticos dicen ‘oh, la gente tiene miedo’ y reaccionan. Es un tipo de infantilización. Los políticos tienen que ser conscientes de que los niños pronto aprenden que el miedo se cuestiona. Ante la inseguridad, se tiende a reducir la complejidad y a resignarse a los mensajes simples”.
  • “El narcisismo es extremo, es como si nada importara. A la vez hay un problema de expectativas y de tiempos. La gente quiere resultados inmediatos. Se ha perdido el respeto a los tiempos, a las negociaciones, a los procesos, pero las democracias son procesos muy lentos. Tenemos que aprender a ser lentos y sabios. Puede que no sea muy sexi, pero es lo que hay”.
  • “No podemos tener miedo de hablar en defensa de los que se sienten atacados. Yo no quiero una sociedad en la que solo los judíos defiendan los derechos de su comunidad o solo los gais luchen contra la homofobia. Tenemos que restablecer la universalidad del discurso de los derechos civiles”.

Merece la pena tomar nota. Por lo que tenemos ya encima de nosotros mismos.

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