A mediodía el CIS dio a conocer sus últimos sondeos, con premio para el PSOE y caída de Podemos. Poco después Pablo iglesias reclamaba la dimisión de la ministra Dolores Delgado: “Alguien que se reúne de manera afable con un personaje de la basura de las cloacas de Interior en nuestro país debe alejarse de la vida política porque hace daño a la mayoría parlamentaria que protagonizó la moción de censura”

¡Qué importa que la reunión se celebrara hace nueve años, que estuviera enmarcada en un reconocimiento oficial a quien luego se supo que era un personaje turbio, que así se alimente el hedor que ese tipo pretende expandir en la sociedad… Debe ser que Pablo Iglesias nunca se reunió, ni le rio una broma, ni siquiera en su más tierna infancia, a nadie a quien hoy negaría el saludo.

Si me preguntaran al respecto, confesaría que yo… he pecado.

Qué curioso que la sombra de la corrupción o de los gestos inapropiados hayan pasado por Podemos sin que su secretario general tomara la más leve medida disciplinaria. ¿Han existido irregularidades administrativas, académicas, laborales o económicas no ya en sus alrededores sino en su entorno más directo?

¿Entonces?

Al parecer, para salir a la calle se ha hecho imprescindible el papel de fumar. Aunque, bien se sabe, que ese recurso no te libra de la suciedad.

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