Su nombramiento como ministro de Cultura coincidió con los preparativos del 20 aniversario de su programa favorito de televisión. Advertido del evento que se organizaba, él mismo solicitó participar. La petición, formulada sin ambages, fue una orden. TVE trata al gobierno con suma condescendencia. De ese modo Íñigo Méndez de Vigo entró por la puerta grande en Cine de barrio. Entrevistado por Concha Velasco, en el sitio en el que antes estuvieron Carmen Sevilla y José Manuel Parada… El culmen de una ambición. Véanlo. Sin desperdicio.

cine-barrio-1446121341539Tal vez no haya sido ése su único ni su mayor mérito para ser renombrado ministro de Cultura. En cualquier caso, la decisión de su jefe Mariano indica cómo el gabinete entiende la cultura e incluso la relación con los medios de comunicación.

La cultura sale muy mal parada del nuevo nombramiento. No solo por los gustos culturales del titular del ministerio sino por el abanico de problemas que le han caído en suerte a Méndez de Vigo: Educación –asunto mayor, parece, en la recién estrenada legislatura–, Deportes –materia siempre mayor por el interés popular– y, como remate, la portavocía del Gobierno; es decir, la cuestión mayúscula en un tiempo propicio a la confrontación y el litigio político. De hecho, sobre ese vector versaron las principales recomendaciones del presidente: “Sé amable” (un eslogan que recuerda al anterior: “Sé fuerte”).

¿Tendrá el ministro tiempo para ocuparse de la cultura, al margen, claro está, de Cine de barrio? Dada su afición, y en contra de lo que pueda parecer, casi mejor que no le quede tiempo.

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