La historia española es pródiga en fechas que para unos u otros señalan cuándo se jodió este país. Aunque no sea más que un elemento de una cadena anterior o posterior, una fecha puede alcanzar el valor de un símbolo. A eso debía responder Zabalita cuando le preguntaban qué día se jodió el Perú.

Fechas, tal vez haya muchas, aunque algunas con extraordinario valor. Sin embargo, hay entornos, situaciones, ambientes que se repiten: aquellos en los que la capacidad para entendernos, para buscar acuerdos que miren al futuro, para ceder posiciones a fin de crear entornos favorables para ocuparnos de las cosas importantes se someten a la disputa exacerbada por cuestiones menores que amplifican la contaminación general e impiden el respeto.

Por eso hacemos un casus belli de cualquier minucia o, al menos, alimentamos cualquier minucia para impedir un casus paci. Esta sociedad está corrompida y la política así lo refleja, sin tapujos.

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