Al alcalde de Alcobendas, Ignacio GArcía de Vinuesa, le parece anecdótico que su pueblo sea el más desigual de España, que el 1% de sus habitantes acumule el 27,66% de la renta local o que el 0,1% de sus vecinos ingrese cada año tanto como el 13,15% de la población.

Ese alcalde promovió hace un cuarto de siglo un movimiento secesionista para separar el barrio más acaudalado, La Moraleja, del conjunto del municipio. Luego decidió ser el representante de los unos y los otros. No resulta difícil saber a qué partido pertenece. Por el contrario, resulta imposible entender cómo los habitantes de Alcobendas pudieron votarle.

A los ricos no les molesta desigualdad. Ni siquiera los pobres. Sin ellos no serían ricos. Son tan solo un mal necesario.

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