Titulares

“El FMI alerta sobre la caída de la tasa de actividad laboral en España” (La Vanguardia).

“Los sueldos en España crecen cinco veces menos que en la eurozona” (El País)

“El FMI avisa de que en España la tasa de actividad caerá al 50% sin un plan de choque” (El País)

Curiosa conclusión: Hacen falta inmigrantes en el país que lidera las tasas de paro.

Pausa para el café

Más allá de estos casos y estas cifras, la situación obliga, en primer lugar, a un diagnóstico que comparta la complejidad de los datos y su percepción, del entramado social y los múltiples ejes sobre los que se asientan los conflictos (clase, género, identidad, acceso a la educación y la tecnología, etc.), así como las contradicciones a las que aboca la desigualdad en todos esos ámbitos.

Esa misma complejidad, muchos más patente en estos momentos que en épocas anteriores, obliga a desconfiar de las fórmulas y los programas lineales y a atender, sobre todo, a las actitudes y a la transparencia; es decir, a aceptar el riesgo e incluso el error a partir de una condición previa: la confianza crítica. La ideología servirá de referencia, pero no el dogma –que es lo que se pregona–, porque reduce lo complejo a simple y porque confunde en la medida en que quien lo recibe cree entenderlo o se siente simplemente capaz de reproducirlo.

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