Toda la oposición al gobierno municipal de Madrid, incluidos lo que apoyaron la elección del equipo de gobierno, se unió para modificar una reducción del IBI a la mayoría de los ciudadanos simultáneamente a una subida del mismo IBI a los grandes establecimientos comerciales. La antinatural mayoría lo dejó en café (reducción) para todos, aunque con distintas dosis de cafeína, para disimular.

Que la oposición, con la mayoría de los votos, rechace una decisión municipal puede resultar tan indiscutible como legítima. Que imponga una decisión diferente, merece, cuando menos, la discusión. En el primer caso, el gobierno se verá obligado a negociar el caso concreto. En el otro, ¿quién decide sobre qué otros apartados de la actividad municipal repercute la decisión que no comparte?

Esta situación conduce a la parálisis, puesto que no caben otras elecciones que las que se celebran cada cuatro años. Y llevamos cuatro meses…

De esto ya se ha escrito.

Para mayor abundamiento, la conclusión del artículo de Paul Krugman publicado en El País, El vudú nunca muere

«La rebaja de impuestos a los ricos no mejora la economía y, mucho menos, a la sociedad en su conjunto, incluidos los más desfavorecidos. Sólo mejora  la riqueza de los ricos: “Nunca olviden que, en realidad, se trata de una guerra de clases de arriba abajo. Puede parecer simplista, pero así es como funciona el mundo”.

Valga la cita. No tanto por lúcida (¿desde cuándo se sabe esto?) como por coetánea (recientita, de ayer) y clara.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.