Los Magos hicieron de las suyas y volvieron a las pantallas los reyes de verdad en el día de la Pascua militar. ¿No es posible abolir este festejo de reminiscencias funestas?

Para colmo, el ministro de Defensa, que proviene de la industria armamentística (y quién sabe si no volverá a ella), reclama en su discurso más dinero y más medios.

El ministerio de Defensa ha ido reduciendo nominalmente su presupuesto de unos años para acá, según lo aprobado cada diciembre por el Parlamento. Sin embargo, las asignaciones iniciales se han incrementado año tras año, entre primavera y otoño, por la vía de las modificaciones presupuestarias; es decir, por la puerta de atrás.

Más acá y más allá de los discursos, el Día de la Pascua militar recordó al anterior capitán general. El rey se acordó de su padre y y de la madre España y El País, o algún redactor en particular, de su mentor, que brujuleaba por Beverly Hills. El hijo podría haberse callado; el comentarista, no, prefiere recordarnos su neutralidad. Las felicitaciones, en privado, no huelen.

Pasados los magos llegaron los reyes. Armas contra la magia. Peor el remedio que la enfermedad.

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