Cuando alguien advirtió de que Urdangarín podía acompañar a Valero Ribera a Catar,  me formulé una pregunta (sin dudar): ¿Habrá intervenido el rey?

Un par de días después ya se sabe que sus majestades, el monarca y el emir, han tenido amplios contactos en los últimos días. Obviamente hay muchos negocios españoles en el ejemplar emirato catarí: el Barça y el Málaga, creo, entre otros.

Tengo un amigo al que una vez le propusieron algo parecido a lo que ahora hace el ex ministro Moratinos en aquel país inventado sobre el desierto. Había mucho dinero en juego, pero salió corriendo: “era un lío”, me comentó.

¿Por qué añadir chanchullo a los chanchullos?

Algunos jueces están por dar la lata.

Un juez hizo más por modificar la ley que regula los desahucios que toda la sensibilidad popular del Gobierno.

Otro juez parece decidido a impedir al PP que vaya a cotillear y así, haciendo como si fuera un damnificado, actuar para aliviar la pena a los presuntos –hay que decirlo así– responsables.

Un tercer juez no deja de hurgar en las interioridades de la familia real.

El Tribunal Superior de Justicia de Madrid echa para atrás el ERE de Telemadrid.

Así se rehabilita una institución.

¿Lo aprenderán reyes y lacayos?

El presidente del Gobierno pide el compromiso del Banco Central Europeo para desatascar a los países del sur al tiempo que alaba a Cameron, de cuerpo presente; se pasa al bando de los que abogan por el crecimiento contra la recesión mientras da vítores a Thatcher; pone a Portugal por escudo, después de haber repetido que España es otra cosa, y quiere que le crean…

Le miran sorprendidos.

Los de aquí, mejor no hablar. Como él.

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