A los concejales de Podemos que han formado el núcleo duro del gobierno municipal de Madrid –es decir, el núcleo duro de Manuela Carmena, la alcaldesa– su partido les ha abierto expediente y les ha suspendido de militancia por no querer concurrir a las primarias que configurarán las candidaturas de las próximas elecciones. Eso han dicho.

A ver si se entiende. ¿Están obligados todos los militantes de la formación morada a presentarse a las primarias? ¿Todos, todos? Pues… ¡Viva la democracia interna a tope! ¡Vivan las listas abiertas!

No, ese no puede ser el motivo. Ante el silencio de los responsables, se abre un turno para las conjeturas verosímiles. ¿Les han abierto el expediente porque el partido supone que la actitud de ese grupo de concejales equivale a buscar puestos más confortables en las listas electorales mediante la negociación final entre Podemos y la alcaldesa, evitando así la disciplina y el control impuestos por la dirección? Podría ser, pero no ha sido; todavía. ¿Entonces, por qué se abre el expediente? ¿Por lo que pueda ocurrir?

No, el fondo de la cuestión no es ese. ¿Entonces, cual? ¿La formación podemita apoya a Carmena sin vacilaciones? Si la respuesta fuera sí, ¿tratarían de imponerle un equipo al que no conoce, negándole el que ya ha consolidado mediante una gestión de la que Podemos presume?

Dicen que Podemos quiere reforzar al exmilitar Julio Rodríguez, nominado como sucesor de la alcaldesa, con personas más próximas a quienes gobiernan la formación morada en Madrid. ¿Le quieren hacer la cama a Carmena? Qué empeño en negarle tranquilidad e incluso el sueño, porque, la verdad, estas camas son para no dormir.

Los partidos de izquierda en Madrid se han parecido con extraordinaria frecuencia a un avispero. En su afán por asimilarse cada día más a lo que denominaban casta, Podemos lleva ya bastante tiempo alimentando el panal.

Si lo que se debatía hace unos meses era “¿Carmena, sí?”, ahora, Podemos, de manera sibilina aunque inequívoca, parece decir “Carmena, no”.

¿Y si el no definitivo fuera de la propia Carmena?

Temámoslo.

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