Mi queridísimo Jesús:

Hace tan pocos días que no tengo la presencia física de mi mamá, Esperanza, que no puedo dejar de escribir aunque sea unas pocas líneas para decirte lo agradecida que estoy contigo.

Diste a mi mamá, Esperanza, la posibilidad de despedirse como ella quiso, con su sonrisa, su amor, su lucha, su dignidad.

Dejaste a los que no tuvieron el privilegio de conocerla un legado, como el libro Esperanza, para que la conozcan así como era ella, sin más, y sepan lo que le tocó vivir en este mundo.

Le diste la posibilidad de poder estar con nuestro querido juez Baltazar Garzón, donde mi mamá Esperanza pidió públicamente que los que estábamos presentes le apoyáramos en los momentos que tendrá que afrontar en los próximos días.

Recorrió contigo radios, televisiones, ciudades para decir lo que ella pensaba y deseaba.

Se reencontró con familiares, compañeros y amigos con los cuales había compartido momentos muy duros en otras épocas.

Se despidió con la cabeza muy alta.

Te agradezco, Jesús, todo lo que hiciste por ella.

Manoli

 

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2 Respuestas

  1. Jesús M. Santos

    Manoli:
    No me puedo negar a publicar tu carta. Tú lo quieres y, aunque hubiera deseado guardarla en el cajón donde conservo algunas emociones íntimas, la expongo en este espacio abierto, que es y será el de «Esperanza».
    El privilegio de conoceros, de poder contar algo de lo que habéis sido, de quereros, es mío. Y por eso la gratitud me corresponde a mí.
    Sabes que sólo quise dejar constancia de la existencia de una mujer, tu madre, que nos ha hecho más dignos a quienes la conocimos e incluso al conjunto de los seres humanos. Su dignidad nos dignifica a todos.
    Tuve la fortuna de relatar su historia y lo hice para invitar a otros a conocerla, porque yo sabía que lo escrito apenas podría ser un pálido reflejo del brillo o el llanto de sus ojos. Ahora, cuando ya no es posible reír o llorar junto a ella, el libro tiene el valor decir lo que ella ha sido.
    Nunca pude imaginar un encargo más noble y más decente.Y nunca pude pensar en sentirme tan dichoso en estos últimos meses que hemos vivido y disfrutado tan de cerca. Ella disfrutó. Y por ello, pese a la pena de su adiós, me siento feliz de lo aprendido y lo vivido.
    Como Bebita para José Mestril, Esperanza ha sido un regalo para el género humano que hemos disfrutado unos pocos. ¡Qué orgullo, el tuyo, Manoli, su hija, su compañera, su protectora!
    Un beso.
    Jesús M. Santos

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  2. M LAURA RIVERO LABRADOR

    Jesús, me uno a lo dicho por mi mamá, porque tú hiciste tan feliz a mi abuela con su historia, porque tanta gente conoce esta verdad de su vida… En estos meses ella y disfrutó y, pese a su cansancio, siempre estuvo dispuesta para todas las marchas de apoyo. Fue una luchadora hasta el final. Hoy está con los que ella quería estar y desde allí disfruta de nosotros. Cuánto la queremos. Un saludo. Laura.

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