Al Barça le persiguen. La Uefa le castiga porque sus aficionados lucieron banderas esteladas en la final de la Champions. Las mismas esteladas que, de un tiempo a esta parte, se exhiben en cada uno de los partidos de la Liga española. Las mismas esteladas que lucieron muchos culés en la final de la Copa del Rey mientras silbaban al himno español y al rey.

El Barça asume la sanción de la Uefa, pero se enoja al máximo por las que le llegan desde la Federación Española.

¡Qué cosas!

Todas esas sanciones, unas y otras, son, en verdad, absurdas, sobre todo si se reconoce, de paso, que todas las banderas son, en verdad, ridículas y que, cuando las masas las enarbolan distinguir si están formadas por churras o merinas.

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