Los medios de comunicación sustituyen a la plaza pública. La convivencia se articula a través de las avenidas, las encrucijadas, los caminos, las callejuelas y los senderos que ellos trazan. Su entramado condiciona la percepción de la realidad y la realidad misma. Descifrar el nuevo laberinto urbano se ha convertido en un requisito necesario para pensar, para sobrevivir.