LA POLÍTICA COMO BRAZO ARMADO DE LA ECONOMÍA

captura-de-pantalla-2016-11-14-a-las-13-24-20En una entrega reciente del programa televisivo Salvados –mucho más interesante que la dedicada poco antes a entrevistar a un político descabezado y que dio lugar a tantos comentarios partidistas–, Jordi Évole hablaba con la escritora y activista canadiense Naomi Klein mientras el periodista Joaquín Estefanía se refería con cierto detalle a la labor desempeñada por un grupo de economistas chilenos conocidos como los «Chicago Boys» al servicio de la dictadura del general Augusto Pinochet.

Ese, Chicago Boys, es precisamente el título de un magnífico documental también chileno, dirigido por Carola Fuentes y Rafael Valdeavellano, que ha recorrido diversos festivales especializados, entre ellos el de Cuernavaca (México), sin que sepamos hasta ahora de su posible llegada a España, dada la aversión de las distribuidoras españolas a este tipo de producciones y el más que previsible anatema de las estadounidenses, que controlan férreamente la mayoría del mercado español del cine.

captura-de-pantalla-2016-11-14-a-las-13-23-52El filme habla de un grupo de estudiantes de la Universidad Católica de Santiago de Chile que en 1956 se trasladaron a Chicago, bajo la dirección del profesor Arnold Harberger, y salvo alguno de ellos que mantiene una actitud moderadamente crítica, quedaron fascinados por las teorías neoliberales –entonces llamadas monetaristas– del gurú Milton Friedman. De vuelta en su país, cuando los militares encabezados por Pinochet decidieron dar en 1973 el golpe de Estado contra el gobierno democrático de Salvador Allende, que pondría fin a la vida de este y a las libertades en aquel país, causando miles de muertos y desaparecidos, aquellos jóvenes estudiosos fueron llamados por los golpistas para que los asesoraran en materia económica, dado que estos reconocían abiertamente no tener ni idea de ese asunto fundamental.

Sin voz de narrador que pretenda explicarnos los hechos, basándose solo en las declaraciones de los protagonistas y en materiales de archivo sobre Friedman y el propio Pinochet, organizados mediante un montaje excepcional, Chicago Boys sigue la trayectoria de aquellos iluminados, desde sus tiempos de juventud alegre y gamberra hasta su reasentamiento en Chile y su trabajo a las órdenes de los militares. Un recorrido salpicado de anécdotas y reflexiones, que adquiere pleno sentido en las entrevistas de hoy mismo con tales personajes.

captura-de-pantalla-2016-11-14-a-las-13-23-05Porque resulta sorprendente la tranquilidad, por no decir el cinismo y la desvergüenza con que esos tipos alardean todavía hoy de lo bien que hicieron su trabajo, de cómo convirtieron a Chile en uno de los países más prósperos de América Latina, asegurando sin asomo de pudor que nunca supieron nada de las torturas, asesinatos y otros crímenes masivos ejecutados a pocos metros de sus despachos mientras ellos jugaban con los números –y a través de ellos, con las vidas, el bienestar y los derechos de sus conciudadanos–, sometiéndose sin rechistar e incluso con orgullo al régimen imperante por la fuerza de las armas.

Queda así de manifiesto, como subrayaba Joaquín Estefanía en el programa citado, su ceguera ante la brutal contradicción existente entre una teoría económica basada en criterios tales como «el mercado sabe por sí mismo lo que conviene hacer» o «la avaricia individual como motor del progreso» –enunciados en pantalla por el propio Friedman– y el hecho incontestable de que todo aquello se hizo cobijándose en una represión brutal que impedía de raíz cualquier forma de rechazo o protesta ciudadana.

captura-de-pantalla-2016-11-14-a-las-13-23-26Por todo eso, Chicago Boys es un modelo de explicación sencilla pero dolorosa de las características del capitalismo, hoy llamado neoliberalismo ­–calificarlo de «liberalismo extremo», como hacen algunos, equivaldría a admitir que existe un liberalismo no criminal–, que tanto subyuga a muchos líderes políticos contemporáneos, entre ellos bastantes de los que soportamos en nuestro país, que cantan las alabanzas de ese sistema económico y lo proponen como clave del crecimiento económico y otras supercherías, cuando en el fondo saben que ellos mismos no son más que lacayos del dinero y las grandes corporaciones, decididas a llevar al extremo los más crueles mecanismos de explotación de las mayorías, al amparo ahora de una supuesta democracia puramente formal y vacía de auténtico contenido.

Por su valor como documento cinematográfico, el filme de Carola Fuentes y Rafael Valdeavellano debería ser visto y discutido en cualquier centro donde se reúnan ciudadanos preocupados por nuestro futuro como seres humanos.

 

FICHA TÉCNICA

Dirección y Guion: Carola Fuentes y Rafael Valdeavellano. Fotografía: Pablo Valdés, en color. Montaje: Rafael Valdeavellano. Música: Gabriel Pulido. Intervienen: Sergio de Castro, Ernesto Fontaine, Ricardo French-Davis, Arnold Harberger, Rolf Lüders, Carlos Massad, y Milton Friedman y Augusto Pinochet (estos dos, en imágenes de archivo). Producción: Consejo Nacional de Televisión, Corfo y La Ventana Cine (Chile, 2015). Duración: 85 minutos.

 

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