SENTIMIENTOS FAMILIARES

047843.jpg-r_1920_1080-f_jpg-q_x-xxyxxDesde que la Semana de Cine de Valladolid descubrió entre nosotros al realizador japonés Hirokazu Kore-eda, presentando su sexto largometraje de ficción, Nadie sabe (Dare mo shiranai, 2004), su filmografía ha ido llegando con cuentagotas a las pantallas comerciales españolas, con títulos sueltos como Milagro (Kiseki, 2011) o De tal padre, tal hijo (Soshite chichi ni Naru, 2013), que confirman la predilección del autor por los temas relacionados con la familia.

En Nuestra hermana pequeña, Kore-eda fija su atención en la relación que se establece entre tres hermanas jóvenes y una hermanastra menor que ellas, Asana, a la que conocen en el funeral del padre común, que abandonó a las primeras quince años atrás. Estas, abandonadas también hace tiempo por su madre, han organizado su vida de modo autosuficiente y hasta cierto punto apacible, aun con las lógicas rencillas y pequeños conflictos propios de la existencia cotidiana en el viejo y aislado caserón familiar de la localidad costera de Kamakura, heredado de su abuela, aunque más adelante sabremos que la madre trata de venderlo en algún momento.

493919.jpg-r_1920_1080-f_jpg-q_x-xxyxxCuando descubren la existencia de Asana, tímida y retraída pero de trato amable y más madura de lo que sugiere su aspecto casi infantil, la invitan a abandonar su pueblo e irse a vivir juntas, y ella, desaparecida asimismo su madre, que fue la causa de la ruptura del primer matrimonio, acepta sin dudarlo, tratando de integrarse lo mejor posible en esa nueva vida que se le ofrece de forma inesperada.

Nuestra hermana pequeña, basada en un comic manga de Akimi Yoshida, de quien Kore-eda se declara admirador, parece limitarse a observar pausadamente la convivencia entre las cuatro jóvenes, solo alterada por la visita esporádica de la madre de las tres –que acude a un funeral de aniversario por su propia madre–, la muerte de la propietaria de la casa de comidas con la que mantenían una excelente relación, o la sugerencia del amigo médico de una de ellas, que es enfermera, para que se vaya con él a Nueva York, propuesta rechazada tan suavemente como las demás pequeñas anécdotas que pueblan el relato.

496262.jpg-r_1920_1080-f_jpg-q_x-xxyxxEl cineasta lo registra todo en planos fijos o con una cámara móvil pero serena, que no realiza ni un solo movimiento brusco, con una tendencia constante a agrupar a los tres o cuatro personajes principales dentro del mismo encuadre –frecuentemente en torno a una mesa, porque la comida parece ser uno de los elementos que más unen a las protagonistas– y con un uso peculiar del clásico plano y contraplano, a base de situar a dos personajes en la misma dirección, o bien en ángulo recto, muy pocas veces frente a frente, que es lo habitual.

037887.jpg-r_1920_1080-f_jpg-q_x-xxyxxA falta de un conocimiento adecuado de las características conceptuales y estéticas de la cultura japonesa –que explicaría la cantidad de interpretaciones fantasiosas que se hacen a propósito de las películas más destacadas de esa procedencia–, nos resulta difícil captar la extraordinaria cantidad de matices que seguramente introduce Kore-eda en sus obras, donde sobresale por su capacidad de sugerir tantas cosas a partir de tan pocos elementos narrativos. Y eso hace también que su filmografía se emparente obstinadamente con la de maestros consagrados como Yasujiro Ozu, una referencia que el cineasta admite de buen grado, aunque lamenta ya esa insistencia que tiende a infravalorarlo, mientras no se alude tanto a su proximidad con Naomi Kawase, por ejemplo, con cuya Una pastelería en Tokyo (An, 2015), que ya comentamos aquí en su momento, mantiene Nuestra hermana pequeña numerosos puntos de contacto, y no solo formales.

058899.jpg-r_1920_1080-f_jpg-q_x-xxyxxLo evidente es el interés de Hirokazu Kore-eda por los temas relacionados con la familia en la sociedad japonesa de hoy, y aunque tiende a explicar la capacidad de supervivencia de los hijos, niños o adolescentes, víctimas de lo que suelen llamarse familias desestructuradas por un motivo u otro, lo cierto es que esta vez, al menos, la reacción final de varias de las hermanas hace pensar en un lamento profundo del abandono que han sufrido por parte del padre, la madre o los dos a la vez. Una reflexión que, sin ánimo de sentar cátedra, lleva a pensar serenamente en las condiciones de vida que rigen los pequeños núcleos de convivencia en la sociedad actual, y en los sentimientos de muy diverso tipo que pueden anidar en ellos. Aunque la sociedad y la cultura japonesa y la nuestra sean tan diferentes en tantos aspectos.

 

FICHA TÉCNICA

Título original: «Umimachi Diary». Dirección, Guion y Montaje: Hirokazu Kore-eda, sobre el cómic manga de Akimi Yoshida. Fotografía: Mikiya Takimoto, en color. Música: Yoko Nako. Intérpretes: Haruka Ayase (Sachi Koda), Masami Nagasawa (Yoshino Koda), Kaho (Chika Koda), Suzu Hirosa (Suzu Asana), Ryohei Suzuki (Yasuyuki Inoue), Ryo Kase (Sakashita), Shin’ichi Tsutsumi (Kazuya Suzuki), Tajafumi Ikeda (Sanzo Hamada). Producción: GaGa, Tv Man Union, Toho Company, Shogakukan (Japón, 2015). Duración: 128 minutos.

 

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