Arrebatados por el gol en tiempo fuera del tiempo, uno de los amigos reunidos ante la televisión comentó: No tardarán los nacionalistas en asociar la remontada del Barça a la reclamación de independencia. Acertó. Inmediatamente después de los abrazos fraternales en el palco de honor, el president Carles Puigdemont transmitió un mensaje: “No hay nada imposible. El Barça lo acaba de demostrar jugando al fútbol. Cataluña lo demostrará decidiendo su futuro”.

Otro de los amigos añadió. No tardará algún patriota del otro bando en acudir al combate. Acertó. “Esta será la última remontada europea del Barça; con la independencia jugará la liga nacional catalana, no la Champions”.

Lo del Barça y el PSG estaba condenado a formar parte de la guerra de la independencia. Con minúsculas o mayúsculas, según el cristal con que se mire. Con minúsculas, vista la contienda desde buena parte de Cataluña; con mayúsculas, pongamos, desde Zaragoza.

Y si no hubiera habido remontada, ¿habría habido conclusiones? También. El racarraca.

 

 

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