Hay conceptos que de tanto usarlos acaban resultando inservibles. En los últimos tiempos eso ocurre, o eso me parece que ocurre, con nación o patria.

Hace un año leí un artículo que me interesó: Un proyecto para España. Hace unos meses, otro en una dirección similar: El moderno patriotismo. Luego descubrí que tenían un mismo autor: Tomás Pérez Vejo, del Instituto Nacional de Antropología e Historia de México.

Su reflexión resultaba sugerente. ¿Pero sirve a estas alturas para algo concreto o para que sea atendida por alguno de los que influyen y deciden? ¿Alguien de todos ellos aceptará imbuirse en las seiscientas páginas de España imaginada. Historia de la invención de una nación (Galaxia Gutemberg)? ¿Les bastaría la recensi  ta tan distinguidan Marsnilla… veancieymón-entrevista de Juan Morenilla, publicada en Babelia (El País, 24 de Octubre de 2015), bajo el título “España tenía un relato de nación coherente y poético”? O ni siquiera.

 Quizás no sirva para decidir donde vamos, pero puede interesar, en este tiempo en el que abusamos de determinados conceptos, para saber de dónde venimos? Y de la ficción que algunos tratan de imponer como realidad.

A ello alude, en términos muy concretos, Juan Marsé, en la entrevista que firma Juan Cruz en El País,  a propósito de la próxima aparición de Esa puta tan distinguida. Por ejemplo, estas respuestas.

“Un escritor sin memoria no es nada. Lo que llamamos ficción tiene detrás algún hecho real. Y ese hecho corresponde a tu memoria. Esta la escenografía en la que he vivido, aunque los personajes sean inventados. Y luego está la memoria colectiva: lo que han hecho con nuestra memoria los políticos, esa gente incompetente y corrupta que nos rodea.

«¿Qué han hecho? Seguir sus intereses. La dictadura hizo lo que hizo. Y ahora estos están haciendo también lo que quieren. No me creo que estemos informados de las cosas que pasan. Eso afecta a la memoria: nos han incrustado recuerdos falsos. Pasa ahora con el delirio identitario de Cataluña. Están creando imágenes de un pasado histórico que en un porcentaje bastante elevado es pura filfa, es inventado. Están creando un pasado de fantasía en un país de fantasía. A la gente le emociona y le gusta mucho como una película de Disney.

«¿Cuál es el porvenir de esa película? Desde el punto de vista político no sabría decirte; no sé lo que puede pasar, pero no me gusta nada. A veces es para troncharse de la risa con lo que hace y dice la clase política, si no fuera porque es muy triste y a veces da miedo. Es increíble. Una panda de incompetentes, cuando no corruptos.

«¿Qué queda de respetable? ¡Diablos, es que no veo a ningún responsable político al que crea que valga la pena escuchar!… Mira lo que tengo escrito por aquí: “¿Por qué debo creer que en una Cataluña independiente viviríamos mejor? ¿Qué razones tengo para creer que los dirigentes que nos van a gobernar en una Cataluña independiente y soberana, por el hecho de ser catalanes, van a ser más competentes y menos obtusos, incultos y estúpidos que los políticos que nos roban y nos engañan desde Madrid?”. Esas notas escribo a veces, esos gustazos me doy».

No sirve para nada, pero desahoga.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.