La emérita reina Sofía cumple 80 años y en todo este tiempo no se sabe si admirarla (por su discreción, su profesionalidad y su aguante) o despreciarla (por su resignación, su profesionalidad y su aguante). Y llegados a este día, si atribuirle felicitaciones o condolencias. Llegó con la monarquía en la sangre, pero a estas alturas la debe tener hasta el moño.

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