Los estados sufren por la deuda y los ciudadanos por el paro. Dos heterodoxos, Krugman y De Grauwe, lo analizan en El País.

Por una parte, Paul Krugman escribe Contra la impotencia aprendida o, si se prefiere, a favor de una solución del mayor problema que padecen los ciudadanos estadounidenses y, sobre todo, los españoles: el paro.

Los artículos semanales de Krugman vienen sugiriendo ciertos paralelismos, que en esta ocasión pasan de la analogía a la identificación: republicanos-PP, Obama-Zapatero. También resulta habitual su defensa de soluciones heterodoxas o, siquiera, disidentes respecto de las que se nos ofrecen como incuestionables. En esta ocasión llama la atención su actitud de intelectual y experto honesto, que reconoce su propia incapacidad para trazar soluciones inequívocas e incluso la posibilidad de haberse equivocado en juicios anteriores. El problema abruma. Sin embargo, sólo tipos como éste, dispuestos a confrontar opiniones y a buscar salidas de interés público, ciudadano, pueden alentar alguna expectativa.

Por otra parte, Paul de Grauwe, analiza en una entrevista breve y clara la crisis financiera de los países europeos, el comportamiento de Alemania, la impotencia inequívoca de Grecia y, se supone, de Portugal e Irlanda, y del punto sin retorno que supondría la caída de España. En ese bosque los poderosos actúan sólo en función de su interés o, casi mejor, para que resulte más evidente, de su cuenta corriente.

 

Sobre El Autor

Artículos Relacionados

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.