Podemos tiene “un alma para ganar y otra para protestar”. Lo han dicho Pablo Iglesias, Íñigo Errejón y Carolina Bescansa. ¿No resulta ya suficientemente inverosímil lo del alma como para, en vez de una, querer tener dos?

“Lo de izquierdas y derechas es cosa de trileros”. Lo han repetido todos los dirigentes de la panda. Es verdad que ha habido trileros que han buscado votos con el único señuelo de la ideología, dispuestos a prescindir de la marca al primer descuido. Pero no ha habido avances sociales auténticos que no tuvieran un determinado marchamo ideológico. Cada vez que se ha acudido a confundir lo uno y lo otro, perdieron los de siempre.

¿A quién se ampara, pues? ¿A qué alma?

El empeño en pervertir el lenguaje implica la más sutil voluntad de tergiversación y manipulación. Las palabras tienen significado: historia y vida.

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