«Serena». Susanne Bien, 2014

La realizadora danesa Susanne Bier, con una amplia filmografía en su haber, iniciada en 1991 con Freud se va de casa (Freud flyttar hemifran…) y en la que destaca, por ejemplo, la muy premiada En un mundo mejor (Haevnen, 2010), se traslada ahora argumentalmente al estado norteamericano de Carolina del Norte y temporalmente a la época de la gran depresión de 1929 para contar una historia que empieza teniendo un fuerte contenido social y desemboca en otra oscura historia familiar narrada en términos de suspense y violencia.

 La pareja compuesta por Serena y George Pemberton, enamorados a primera vista más por su dinero y sus ansias de poder que por otros motivos, se dedica a arrasar bosques con su empresa maderera, siempre al borde de la quiebra pero ambiciosa hasta el punto de que sus dueños babean con la idea de ampliar sus negocios a la selva brasileña. Ella –Jennifer Lawrence, demasiado incolora para el papel que le ha correspondido– es una mujer fuerte, decidida, aunque traumatizada por un incendio que abrasó a su familia cuando tenía doce años y del que huyó sin ayudar a nadie, que reaccionará de forma brutal cuando una nueva frustración amenace el estilo de vida y el futuro con los que siempre ha soñado. Él –Bradley Cooper, siempre en pose sin aportar nada de profundidad a su personaje– representa el afán dominador y el desprecio por los seres humanos que lo rodean y a los que utiliza y explota sin piedad.

Todo funciona en el planteamiento y la primera parte de Serena, retrato implacable de una especie de depredadores que en Estados Unidos han servido de modelo durante mucho tiempo. Depredadores como ese águila que Serena es capaz de amaestrar para que elimine a las serpientes que amenazan con disminuir la mano de obra disponible, metáfora animal paralela a la del puma que George está obsesionado con cazar y que tendrá consecuencias imprevisibles. Depredadores capaces de sobornar a políticos y amedrentar a los pioneros del ecologismo para impedir que los terrenos por los que campan sin freno se conviertan en un espacio natural protegido. Depredadores de todo lo que está a su alcance, incluidas las vidas humanas, porque se sienten con derecho a ello por nacimiento o por condición social.

Cuando todo está dibujado con precisión, además de cuidadosamente ambientado, fotografiado con elegancia, narrado de forma entrecortada pero eficaz, fácil de seguir, y salpicado de personajes secundarios sugerentes, pequeñas subtramas y conflictos derivados que añaden interés al conjunto, se produce un acontecimiento íntimo en la vida de la pareja que modifica sustancialmente el rumbo de la historia, transforma a los protagonistas sin apenas justificación dramática, desencadena una oleada de violencia acumulativa en un ambiente de tensión y suspense tópicos, y acaba convirtiendo una película de época con indudable proyección actual en un vulgar relato de misterios que en realidad importan poco y se hacen pesados y reiterativos en su irrelevancia. Por mucho que el guion, la cámara y las actuaciones de los intérpretes se empeñen en subrayarlos enfáticamente.

Da la impresión de que Susanne Bier, que ya había rodado al otro lado del Atlántico títulos como Cosas que perdimos en el fuego (Things We Lost in the Fire, 2007), ha pasado a formar parte de ese contingente cada vez más numeroso de cineastas europeos o asiáticos que, atraídos por el fulgor económico de la industria estadounidense, desnaturalizan sus carreras y se someten con docilidad a los dictados de ésta, aunque rueden lejos de allí, en este caso en la República Checa, seguramente para ahorrar costes de producción. Y se rinden hasta el punto de trabajar por encargo y como meros asalariados, ya que, en principio, Serena iba a ser dirigida por el siempre extremado Darren Aronofsky, con Angelina Jolie en el papel que da título al filme y a la novela que le ha servido de base.

 

FICHA TÉCNICA

Dirección: Susanne Bier. Guion: Christopher Kyle, sobre la novela de Ron Rash. Fotografía: Morten Soborg, en color. Montaje: Matthew Newman y Simon West. Música: Johan Söderqvist. Intérpretes: Jennifer Lawrence (Serena Pemberton), Bradley Cooper (George Pemberton), Toby Jones (sheriff McDowell), Sean Harris (Campbell), Rhys Ifans (Galloway), Ana Ularu (Rachel), David Dencik (Buchanan), Blake Ritson (Lowenstein). Producción: 2929 Productions, Shockstone Pictures y Nick Weschler Productions (Estados Unidos, Francia y República Checa, 2014). Duración: 109 minutos.

Sobre El Autor

Artículos Relacionados

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.