Día 31

Ayer mismo

Hoy, sin carta previa, la inflación anda ya por el 3 por ciento. ¿La ministra de trabajo no lo debe considerar relevante para ningún periodista. Ellos, quizás tampoco, pero lo notan; vamos que si lo notan.

He decidido quedarme en casa.

Día 30

Año tras año

Cada mes de enero recibo una carta del ministerio de Empleo y Seguridad Social. La abro con precaución: de la administración y, aún más, de este gobierno se puede esperar poco bueno. Tengo razón: me comunican que mi pensión se ha revalorizado en un 0,25%. O sea, una mierda; y no tanto por mí como porque quienes reciben mucho menos. Cuesta más el papel, el sobre y el envío que el aumento. Y presumen de ello.

Lo han conseguido: me he indignado. Me dan vergüenza y me doy pena. ¿En que concepto nos tienen para reír esta miseria?

Día 29

El teatro y los pelos

Para ir al teatro ya no es necesario pasar antes por la peluquería. Conocí un largo tiempo en que lo era; la peluquería importaba más que el teatro en cartelera.

Día 28

Recuerdos

Ayer estuve con M. Me acordé mucho de Javi.

Hoy he leído la entrevista de Jesús Ruiz Mantilla a la lexicógrafa y nueva académica Paz Battaner. He vuelto a echarle de menos; aquellas conversaciones sobre diccionarios –llevaba varios a sus espaldas, incluido el que yo mismo le encargué sobre los términos de doble significado en los diferentes países hispanohablantes–, sobre el uso del masculino incluyente frente al lenguaje pretendidamente no sexista que, discutiendo lo difícilmente rebatible, ignora el machismo implícito en no pocas entradas del diccionario más académico. También ocurre con el racismo…

Sin él todo esto me parece menos firme, siempre le busqué en casos de apuro.

Día 24

40 años

Atocha confirmó, hace cuarenta años, la experiencia de otros cuarenta años indelebles. No será posible olvidar estos ni aquellos. Son nuestros.

(Aniversario de la matanza de Atocha).

Día 1

Feliz año

Dos amigas se encuentran en la churrería, algo menos atascada que en anteriores primeros de enero. Son mujeres ya mayores, con el apacible encanto de la discreción. Se saludan:

– Un año más.

Mientras las observo me veo reflejado en el espejo del fondo. Me miro:

– O un año menos.

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