Día 29

Nacionalismo

Hace unos días en medio de una conversación en torno al inevitable Procés en Cataluña, comenté algo sobre el “nacionalismo extremeño”. Argüía a favor de su existencia con el cartel utilizado por buena parte de los mendigos que encontraba en distintas ciudades de la región, en el que reivindicaban en pro de la limosna su condición extremeña. Una compatriota me replicó con dureza:

– No es eso, es que antes que darle limosna a alguien de fuera, a un rumano o a un árabe, es lógico dársela a uno de la tierra.

Pues, eso. Y además, racismo.

Día 25

Cataluña

Leo el blog de Álvaro Valverde, cada día más intermintente para mi desgracia, y me sumo a su reflexión De poética política: «No serán capaces de hacer que uno abjure de la amada poesía catalana ni de sus admirados y admirables poetas. Por separatistas que fueran o sean. A pesar de que acaben declarándola suya y sólo suya, como todo. Ellos podrán vivir sin leer a «españolistas» como Machado o Garcilaso. Uno, sin embargo, no puede renunciar a los versos de Espriu, Foix, Manent, Riba o Vinyoli, por hablar sólo de muertos. Sí, algunos, por suerte, no estamos ciegos».

Día 24

Talante

Para ser presidente no hace falta ser un lumbreras.

A ZP no le sobraban luces ni equipo, pero le sobró talante para favorecer la convivencia, pese a las fieras dispuesta a comérselo que le identificaban con Bambi. Le mató la crisis, pero tuvo en ella menos culpa que los que se quedaron a la sombra. Por eso él no la vio venir; los otros, sí; la empujaban. Se equivocó, sobre todo, al magnificar sus aciertos –otra manera de errar– y al confiar en los hados. Acertó cuantas veces respetó a los ciudadanos. ¡Qué raro esto en estos tiempos!

¿A qué viene este elogio?, dirán algunos. ¿Lo es? Cosas del tiempo, espejismos de la memoria. Sin embargo, es un run–run al que regreso con frecuencia. No fue de lo peor, estoy seguro.

Día 23

Soledad

En la radio tratan de hacer apología de la soledad. Alguien la relaciona con la vejez. La apología choca con la realidad.

Existe, pienso, una soledad para el encuentro y una soledad de la ausencia. Una es emocionante; la otra, a lo sumo, emocionada.

Día 19

Maneras

En los momentos de tensión prefiero el silencio. Otros eligen la actividad, necesitan saberse necesarios, atropellan.

Día 18

Otra fecha

En el calendario de los asuntos recurrentes, de los aniversarios, de los nacimientos o de la muerte. Ocurrió un 18 de septiembre, a las 3:40 de la mañana. Estaba allí.

Día 15

Otra vez

Suena el teléfono.

– ¡Qué alegría! Llevaba varios días pensando en llamarte.

– No soy José Luis.

No hizo falta nada más.

 

 

 

 

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