Día 31

Cardenal

Conocí a Carlos Osoro, actual cardenal de Madrid, como estudiante en la Universidad Pontificia de Salamanca. Y más concretamente durante la huelga que mantuvo la Facultad de Teología durante tres meses (año 1969 0 1970) para exigir la exclusión de varios profesores por su ideología ultraconservadora. El pertenecía al colegio San Carlos, de vocaciones tardías –como se decía entonces–, y estaba a punto de concluir los estudios; era delegado de Facultad. Yo, recién llegado a la Facultad, de mi curso.

Volví a encontrarme con él en el comedor de invitados de RTVE. Él formaba parte de una delegación de obispos y yo del equipo de dirección de la Corporación. Debíamos abordar algunos asuntos relacionados con la presencia de la Iglesia en la radiotelevisión pública, como la reducción de la partida presupuestaria, el fin de la publicidad gratuita, la homologación de trato respecto de otras iglesias…

Le saludé recordando aquella época anterior que compartimos. Se sorprendió. Me susurró: “¡Qué tempos!” Será mejor que aquí no los recordemos”. Lo respeté. Lo contrario no tenía ningún sentido.

Sin embargo, aquella frase me suscitó algunas preguntas: si su petición ocultaba cierto arrepentimiento por aquellos pecados juveniles o el deseo de eludir la presión de sus acompañantes, puesto que entonces era un recién llegado a los altos niveles de la curia. Supuse que, a medida que avanzara su episcopado (aún más después de su ascenso al cardenalato y su reconocimiento como el más franciscano de los purpurados españoles) nos iría sacando de dudas…

No hacía falta ser un profeta.

Día 26

Cosas

Hay días en los que uno no sabe qué hacer, pero hace cosas.

Día 15

Solidaridad

Hemos llegado a un punto en el que la muerte de cualquier pensionista debe considerarse un acto de solidaridad. Sin embargo, me cuesta tomar la decisión.

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