Cosas que se ocurren a diario leyendo el diario.

Hoy 31 de octubre de 2013

La crisis nos deprime.

En el desierto de Níger aparecen los cadáveres de 87 personas: 32 mujeres, 48 niños y siete hombres. Muertos de sed. Trataban de llegar a un lugar en el que pudieran comer; en primera instancia, Argelia.

A Lampedusa siguen llegando emigrantes cada día. Y a las costas españolas, también.

España e Italia, parias de Europa, pueden ser la tierra prometida.

No sirve como consuelo, sino para decidir qué sociedad queremos. ¿Que nos devuelvan lo perdido, que nos restituyan lo robado, que nos cambien el color de la bandera? ¿A quienes?

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El Gobierno británico plantea una nueva regulación de la prensa. Los medios se oponen. El caso del tabloide News of the world, que investigó la vida privada de los ciudadanos que le interesaban para vender periódicos e ingresar publicidad, lo reclama. Eso y tantas otras cosas.

La existencia de redes de espionaje masivo abunda en lo planteado. Pero hay otros muchos motivos. Las críticas al tratamiento periodístico del asesinato de Asunta, la niña gallega, lo ponen de nuevo de manifiesto. Las aberraciones de los medios españoles (tele, radio y también prensa) aportan argumentos a montones y a diario. La autorregulación es una falacia. Y el derecho a la información y el respeto a la propia dignidad no los regula el mercado. Aún así seguiremos confiando en la libertad de prensa, aunque sea contra los derechos ciudadanos. Ahí estamos y ahí vivimos.

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Definitivo. La revolución bolivariana de Venezuela pasa de lo trágico a lo cómico. Maduro, presidente por la gracia de Chavez, ve la cara de su mentor en las obras de un túnel de metro. Esto no puede

Hoy 30 de octubre de 2013

Nadie investiga a nadie. Todos investigan a todos. ¡Caras duras! Y todo es legal, dicen.

– Pues peor nos lo ponen.

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“La fiscalía pide archivar la causa por el borrado de los discos duros: no ve indicios de delito informático ni de encubrimiento en la actuación del PP”.

– Pues que dios le conserve el oído, porque la vista ni dios se la arregla.

– Los borraron porque eran suyos.

– Si lo sabrían ellos…

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“Carromero, elegido número 2 de Nuevas Generaciones de Madrid. La nueva líder de las juventudes del PP asciende al dirigente, que cumple condena por la muerte del disidente cubano Payá”.

– No tendrá puntos en el carné de conducir, pero acumula méritos en el partido.

– No vayas a pensar que por matar a dos disidentes cubanos.

– Pues ahora que lo dices, lo parece.

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“La izquierda latinoamericana se aferra a la religión”.

– No hay que escandalizarse.

– A lo único a lo que se aferra la izquierda es a la izquierda.

– Y de puestos, entre rezar el rosario y bajar las pensiones o facilitar el despido, lo del rosario jode menos.

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Diego Costa envía una carta a la FIFA para decirles que quiere jugar con España.

– ¡Que viva España!

– Manolo Escobar gana batallas después de muerto

– Esta sí que es una buena noticia.

– ¡Montoro, di algo. Te lo mereces!

Hoy, 29 de Octubre de 2013

Grisú. Abrazos. Mineros. Pésames. Luto. Minutos de silencio.

La minería conserva un halo casi mítico, en la reivindicación y en el dolor, en la revuelta y en el llanto. Nos devuelve a otra época, como si ese trabajo no perteneciera a este periodo posmoderno y hubiera que reconocer a los mineros el estatus de otro tiempo. Se lo ganaron en su momento, luchando a contrapelo. Los riesgos posibles y los accidentes ciertos corroboran sus derechos adquiridos.

 

 

Hoy, 28 de octubre de 2013

 

Era una palabra tan temible como el tifus o la peste, aunque rara, poco frecuente. Nos llegaba de vez en cuando, en aquellos años de la infancia, a través de la radio, porque la televisión aún no existía o se negaba a mostrar el gesto desolado y contraído de las mujeres agrupadas en la  boca del pozo. La palabra carecía de rostro pero acongojaba el ánimo.

Escuchábamos grisú y sabíamos que aquel enigma equivalía a destrucción y muerte. Se repitió muchas veces, aunque al cabo de muchos años llegamos a pensar que pertenecía a otra época y a una música, La planta 14 de Víctor Manuel, por ejemplo, emocionante, de los viejos tiempos.

Hoy he vuelto a escuchar aquella palabra de la que ya conozco su significado y los efectos terribles de ese gas que arruina galerías y contrae los rostros de esposas, hijos y compañeros a la espera de los muertos.

Han caído seis. No estamos, pues, en otro tiempo. Y no lo entiendo.

Antes de eso

Resuenan los ecos de una manifestación que puso en evidencia la desvergüenza de algunos y la impotencia de muchos. ¿Por qué este empeño en conducir a las víctimas contra un gobierno, que ahora se transforma en conducir a las víctimas contra una parte importante de la sociedad o a una parte importante de la sociedad contra las víctimas? Algunas actitudes políticas son realmente miserables.

Una reflexión inquietante

¿Solo nos queda el estado de bienestar? Se lo pregunta Félix Ovejero en El País y su interrogación resulta tan interesante como inquietante, porque, siendo verdad que ese concepto no definía la aspiración de la izquierda en su momento, al cabo de estos años casi se nos antoja como un objetivo inalcanzable (caso español) o en grave riesgo de retroceso (allá donde se instauró. Merece la pena el análisis e incluso proclamar que el estado del bienestar no era ni puede ser el objetivo final, aunque a la vista de donde estamos den ganas de agarrarse al clavo ardiendo, pese a que ese sea un pérfido asidero…

 

Hoy, 27 de octubre de 2013

En el escándalo de los espías (ver también, más abajo, lo escrito el día 25) me fío más de Snowden que de Obama y mucho más que de Cameron. De Rajoy solo se puede decir que llueve mucho; o sea, que mejor no hablar.

Del escándalo de la boda, uno de cuyos precedentes más parecidos fue el de la hija de Aznar, importa más, según los medios, que Rajoy y Mas se ignoraran que el hecho de que ambos, y sus respectivas cohortes, participaran de la misma alianza.

El escándalo de los espías obliga a pensar acerca de qué mundo se puede construir sobre el recelo o la desconfianza.

El escándalo de la boda obliga a pensar acerca de qué mundo se construir sobre tales confianzas.

El escándalo no alienta ninguna esperanza. Tal vez porque el mundo en el que vivimos solo escandaliza.

 

Los que faltaban

Los duques de Palma participaron del banquete de bodas. Con un par. ¿Quiénes debieron sentirse más incómodos: ellos, los invitados, ninguno?

 

Hoy, 26 de octubre de 2013

El peiródico trae música: la de Esperanza Spalding, una mujer que ya contaba con mi reconocimiento, con la que conversa Carlos Galilea. Y un par de recomendaciones ante las que estoy dispuesto a sucumbir: El cambio político en la era de la utopía digital, de César Rendueles, del que escribe Javier Rodríguez Marcos, y Autobiografía de papel, de Félix de Azúa, sobre la que comenta Álvaro Valverde en su blog, que es también diario en la era (con o sin utopía) digital.

Está bien que sea sábado. Por alguna razón que ahora no acierto a comprender, el sábado es el día que suelo liberar de ocupaciones. Últimamente, incluso para comprar, antepongo el domingo. Caminamos hacia atrás: del cristianismo al judaísmo. Cuando la predilección llegue a viernes, echaré la culpa a Robinson Crusoe.

 


Hoy, 25 de octubre de 2013

La cosa va de espionaje. Todos contra todos. No hay amigos. Tampoco dudas sobre la profundidad de este thriller: la historia se ha convertido en la mayor novela negra jamás contada; porque se trata precisamente de la novela negra de todos los tiempos.

Advertido por los detectives que investigan desde las mazmorras, Rajoy se da por aludido y pide a su ministro de Exteriores que convoque al embajador norteamericano; se supone que para decirle que, si investigaron a Zapatero, que allá ellos. Eso al menos se desprende de las declaraciones de algún alto cargo popular: los investigaban por tontos.

Pero, si lo hicieron también con el teléfono móvil de Rajoy, que rompan el disco duro, por lo que más quieran, que el propio Rajoy acudirá a que Obama le muestre los cachos. Sentido de Estado.

Sin embargo, el gran disparate de Estado, Cataluña al margen, es el de la repulsa explícita y reiterada contra la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos por parte de quienes afirman un día sí y otro también que a los jueces se los respeta y acata, y que en eso se basa el Estado de Derecho, salvo que la parte más salvaje de nuestros intestinos regurgite.

El PP acompañará a las víctimas por las calles de Madrid contra la sentencia y contra el tribunal y, cabe suponer, contra Zapatero y, si se apura un poco, incluso contra la paz de la que disfrutan el País Vasco y España entera.

Son las consecuencias del Tea Party. En Estados Unidos ha secuestrado ideológicamente al Partido Republicano. En Francia los lepenistas marcan el rumbo de la derecha convencional y el ritmo de la socialdemocracia. En España, sin necesidad de siglas, los más recalcitrantes del PP imponen la política económica, la educativa, la sanitaria, la social, la legal… a todos.

Buenos días a todos.

Hemos vuelto, para no resultar demasiado groseros, a estados anteriores a la II República con paso firme hacia el siglo XIX. Manchester nos iluminará.

Hoy, 24 de octubre de 2013

Los partidos catalanes dan vueltas al caletre para resolver qué preguntar en la archicomentada consulta que la mayoría de ellos reclama. Unos que ¿independencia: si o no?, otros que si ¿Estado propio dentro de la Unión Europea: sí o no?, otros que aún no saben o no contestan y un último grupo que ni sabe ni contesta.

Busco una aportación serena y, a la vez, definitiva para zanjar devaneo. Concluyo: si se trata del derecho a decidir, no hay otra: ¿Está usted a favor de decidir: sí o no?

Pero un amigo acaba confundiéndome: los lingüistas (véase a Álex Grijelmo. Derecho a decidir, ¿qué?) se han tirado a la cancha, para liarla (aquí nadie ayuda), arguyendo que decidir es un verbo transitivo y que, en consecuencia, requiere un complemento, directo le llamábamos hace algún tiempo. Y  sin complemento la cuestión y la pregunta se quedan en meras paparruchas. En ayuda de los lingüistas han acudido los filósofos, incluso alguno de los más reivindicativos y modernos (véase Manuel Cruz, Obsesión por decidir, aversión a debatir).

Yo, sin embargo, no cejo. Urge una solución y la encuentro: quizás no sea capaz de resolver la formulación de la pregunta, pero tengo cuál debe ser la respuesta o, mejor, en qué términos debe plantearse el veredicto, porque a mi juicio para un asunto tan complejo, no bastan el sí o el no, el blanco e el negro. La pregunta debe aceptar tres opciones o respuestas:

  1. Afirmativo. Sí.
  2. Negativo. No
  3. Complejo: Llueve mucho[1].

Cuando el presidente del Gobierno dice esto, esto va a misa, porque es lo que dios manda y lo que hay que hacer.

Algo tengo claro. Y cuando digo algo, es algo. ¿O no?

 

Para entendernos en cuestiones de recesión y embustes

Juan Sauceda escribía ayer en este Lagar acerca del último libro de Xavier Vidal-Folch, ¿Cataluña independiente?, resaltando que a su juicio ese trabajo estaba redactado contra el fatalismo que nos hace pensar, cada vez con más razones, que estamos incapacitados para entendernos. Nosotros o quienes nos gobiernan, los que sean.

Hoy, Xavier escribe de otros asuntos en su columna de cada jueves y, por tanto, sobre cuestiones económicas. Y vuelve a plantear su trabajo desde una pregunta evidentemente retórica: ¿Brotes verdes de verdad? 

Y vuelve a hacerlo con voluntad de aclarar a ciudadanos, ministros y economistas ideas y conceptos que eviten el barullo que unos inducen y otros asumen. E insiste, de nuevo, en su mesura, su rigor y su distancia, aunque, a la postre, la conclusión definitiva se sitúe al borde de la desesperación: “Lo último que se pierde es la esperanza”.

Es decir, todo lo demás parece ya perdido. Y llegado a ese punto, uno no sabe si darle la razón o pegar un berrido.

 

Luz, aunque sea solar

Esta mañana me ha alegrado el día un artículo de Andrés Trapiello, El milagro del sol. Va de la virgen y de Cataluña, pero mejor no desbaratarlo con comentarios imperfectos.

Si no lo hecho, léalo. Me lo agradecerá.



[1] Respuesta del señor Rajoy cuando un periodista le inquirió  sobre la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos respecto de la doctrina Parot.

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