VIAJE CIRCULAR AL CORAZÓN DE LAS TINIEBLAS

Afiche-El-Abrazo-de-la-Serpiente-copiaPor fortuna, el cine colombiano parece recuperar la relevancia internacional de la que disfrutó años atrás gracias a nombres como los de los cineastas Francisco Norden (Cóndores no entierran todos los días, 1984), Sergio Cabrera (La estrategia del caracol, 1993; Ilona llega con la lluvia, 1996; Golpe de estadio, 1998), Víctor Gaviria (La vendedora de rosas, 1998; Rodrigo D no futuro, 1990), entre otros. Siempre con dificultades para la producción y la difusión exterior, en un mercado dominado por las majors y las distribuidoras de los países cinematográficamente más potentes. Dificultades materiales que se han multiplicado en el caso de este tercer largometraje de Ciro Guerra –tras La sombra del caminante (2004) y Los viajes del viento (2009)–, filmado sobre el clásico soporte químico de celuloide y rodado en el corazón de la Amazonía, en un hermosísimo blanco y negro de clara inspiración en la fotografía de las épocas a las que se refiere el argumento y que solo cede a la tentación del esteticismo en alguna de las repetidas travesías en canoa por el río –la serpiente del título– y en ciertos planos de reptiles y felinos cuya significación simbólica probablemente se nos escapa.

510143902_640La acción está inspirada en los diarios de dos científicos que viajaron hasta allí con cuatro décadas de diferencia. El etnólogo alemán Theodor Koch-Grünberg y el botánico estadounidense Richard Evans Schultes. El primero llegó a principios del siglo pasado, casi anciano y enfermo, buscando entre otras cosas una planta, la yakruna, a la que se le atribuían propiedades medicinales. Para encontrarla pidió ayuda al chamán Karamakate, conocedor de todos los secretos de su cultura ancestral. Cuarenta años después, en plena Segunda Guerra Mundial, apareció el segundo, más joven y decidido a entrar en contacto con el mismo chamán, ya viejo y que cree haber perdido sus facultades de soñar y recordar, quedando convertido en una especie de fantasma de sí mismo, un doble de cuerpo pero vacío de todo lo demás, y errante sin destino en lo más intrincado de la selva.

42595_172423_1A partir de ahí, El abrazo de la serpiente funde con sutileza y refinada elaboración las dos aventuras sucesivas, permitiéndonos conocer –o en bastantes casos solo intuir– las características del modo de pensar de aquellas sociedades que durante siglos habían sufrido el acoso de la llamada civilización blanca bajo formas muy diferentes. Las más cercanas, relacionadas con la explotación masiva del árbol del caucho con fines industriales, por ejemplo, y las más profundas, en conexión directa con la presencia y actividad de diversas órdenes religiosas católicas.

maxresdefault-1El planteamiento que hacen Ciro Guerra y su coguionista Jacques Taulemonde de ese choque brutal entre culturas, costumbres y tradiciones tan contrarias entre sí toma partido sin ambages por las aborígenes, y ello se traduce en la clara impresión de que, frente al enfoque tradicional en este tipo de narraciones, la presencia de los dos científicos y de lo que ellos representan no constituye un viaje al corazón de las tinieblas precisamente, sino un alegato contra el hecho de que los llegados de fuera han acabado llevando las tinieblas al corazón de una naturaleza armónica y autosuficiente, incluidos sus habitantes humanos, aunque sin caer tampoco por ello en el mito opuesto, el del buen salvaje.

maxresdefaultEso parece quedar sugerido especialmente mediante las dos visitas nocturnas de los protagonistas blancos a una misión religiosa en la que solo permanece un fraile que maltrata a los niños a su cargo, y a una especie de colonia, quizá prolongación de la anterior, donde un personaje enloquecido ha llevado a cabo su propia lectura de los textos sagrados para creerse un mesías que gobierna despóticamente sobre una comunidad de fieles abducidos por sus ritos y convertidos en manso rebaño que se vuelve agresivo ante la irrupción de cualquier extraño.

image_content_24064956_20150817085139No es fácil, desde luego, interpretar con seguridad la gran cantidad de signos que los autores han introducido en la descripción de ese choque frontal y a la vez insidioso, sostenido en el tiempo y con enormes consecuencias, todas ellas lesivas para la existencia y los modos de vida de los nativos. Pero de la contemplación de El abrazo de la serpiente –que muestra además su respeto por las lenguas originarias mediante un cuidadoso subtitulado– se extrae la honda impresión de haber asistido a un espectáculo pleno de sugerencias de hondo sentido y presentado con una belleza deslumbrante. La de cosas que podríamos aprender y disfrutar si las creaciones de las cinematografías más auténticas y menos poderosas llegasen con regularidad hasta nosotros.

 

FICHA TÉCNICA

Dirección: Ciro Guerra. Guion: Ciro Guerra y Jacques Taulemonde, basado en los diarios de Theodor Koch-Grünberg y Richard Evans Schultes. Fotografía: David Gallego, en blanco y negro. Montaje: Etienne Boussac. Música: Nascuy Linares. Intérpretes: Nilbio Torres y Antonio Bolívar (Karamakate), Jan Bijvoet (Theo), Brionne Davis (Evan), Yauenkü Migue (Manduca), Nicolás Cancino (Anizetto), Luigi Sciamanna (Gaspar). Producción: Buffalo Films, Ciudad Lunar Prod., MC Prod, Nortesur Prod. (Colombia, 2015). Duración: 125 minutos.

 

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