Los verificadores del desarme de ETA han cavado su propia credibilidad. Quienes estaban dispuestos a considerar positivo el gesto o el símbolo de la entrega de algunas armas como preludio de otras posteriores, se han  visto defraudados e incluso burlados al saber no solo que había un par de fusiles y varios balines sino, sobre todo, que, hecha la foto para la BBC, los etarras embalaron los artefactos en una caja de acrtón y se los llevaron bajo el brazo a su casa o a su zulo. Estos mediadores verificadores han conducido al ridículo a quienes les habían otorgado, aunque fuera en pequeñas dosis, un mínimo de confianza y de esperanza. Todo un favor a los más radicales de un lado y de otro.

En ese contexto, aunque casualmente, Aurelio Arteta plantea una reflexión de extraordinaria vigencia. En La derrota del vencedor plantea que la ETA derrotada ha obtenido una ganancia indudable: un poso profundo presente en la política de Euskadi y aún más, cabe temer, en la sociedad vasca. El vigor del proceso identitario lo delata.

Su penetración en amplias capas de la sociedad vasca quizás no sea consecuencia exclusiva del terrorismo, pero este ha tenido una influencia cierta en algunos sectores de manera evidente y en otros, al menos, en su radicalidad conceptual y formal. 

Esa victoria del derrotado en Euskadi  puede ser equiparable con la situación que se aprecia en Cataluña, aunque en este caso el terrorismo no haya jugado papel alguno. La penetración nacionalista en el subconsciente de las sociedades vasca y catalana es el fruto de muchas connivencias y no pocos errores.

En los albores democráticos la complicidad que amplios sectores  otorgaron a la reivindicación identitaria (al principio, los vinculados a la izquierda; luego, también la derecha que buscaba el poder) permitió al nacionalismo la implantación políticas e iniciativas cuyos efectos han desbordado la ingenuidad de quienes les apoyaron. Y ahora ya queda el conflicto. Para el debate sosegado ya no hay tiempo.

Merecería la pena ahondar en estas cuestiones. Pero, por favor, mejor conversar que acudir a los verificadores. Mejor nos engañamos solos.

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