Se juzgaba el caso Scala, un supuesto saqueo de fondos públicos. En uso de la palabra, el fiscal decidió rodear su argumentación para exponer algo que consideró relevante: la actitud del PP en el proceso que él había investigado. Era Pedro Horrach, el mismo fiscal que recurrió la imputación de la infanta Cristina ante la Audiencia provincial de Baleares.

“A la vez que atacaban a la señora Ordinas (la dirigente del PP que, arrepentida, confesó la culpa propia y la colectiva), también atacaban a la Fiscalía Anticorrupción. ‘Quieren acabar con el Partido Popular’, parecía ser la consigna. Cuando no se pueden atacar los hechos, se ponen en entredicho las motivaciones del que investiga. Se le llama la teoría de la conspiración, se repite hasta la saciedad, hasta que cala en parte de la opinión pública.

“Estas imágenes forman parte de la corrupción, constituyen la corrupción, es una secuencia que se repite de manera interminable. Obstáculos y más obstáculos que impiden que la verdad fluya. Se necesitan muchas horas de trabajo, equipos de gente funcionando a pleno rendimiento y no dejar de presionar, de presionar en el sentido investigador, de presión investigadora, policial, fiscal y judicial y, aún así, no siempre llegamos a buen puerto. Y desengáñense, cuando llegamos, solo alcanzamos una parte de la verdad”.

– ¿Más claro?

– Visto así, ¿quién mantiene que la justicia es igual para todos?

– Sólo los quea se benefician de la desigualdad.

 

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