El inefable ministro de Justicia no entiende las quejas contra quienes mantienen y ostentan el Ducado de Franco, uno de los Grandes de España. “Solo se trata de ‘un título honorífico’”, se afana en argumentar monsieur Catalá sin entender que esa es precisamente la razón de la protesta: que semejante personaje identificar “un título honorífico”, que honre a quien lo ostenta o al que lo denomina.

Cuando se utiliza en honor en vano aparece la ofensa y la ignominia. ¿Y de quién es la responsabilidad sino de quien concede ese supuesto honor para unos que denigra a todos?

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