Si te pillan en un renuncio, muchas veces lo peor es explicarlo. Y es así porque a quienes escuchan las pretendidas explicaciones solo les queda un recurso:

– ¿Usted es tonto?

En esas se ha metido el ministro de Cultura y Deportes cuando han puesto sobre la mesa de las redacciones, del gobierno y la oposición, y en especial de la opinión pública las sentencias que le condenaron por defraudar a Hacienda los años 2006, 2007 y 2008. Cumplió la condena, sí, pagando 365.938 euros.

El ministro, poco aficionado a los toros, ha dado un auténtico bajonazo al gobierno del que forma parte y a la parte de la sociedad española ilusionada tras las expectativas abiertas por el ejecutivo recién nombrado.

“Fue un cambio de criterio fiscal y ya está”, “Estoy con la cultura y el deporte, con los periodistas y los creadores”, “Son miles los profesionales y artistas que han pasado una situación similar”, “Me puse al día, todo está resuelto y no hay más”, “El problema no tiene nada que ver con mi etapa de ministro”, “Tengo la agenda llena de actividades relacionadas con la cultura y el deporte”, “He ido a la feria del libro, al teatro, a despedir a la selección de futbol, a apoyar…”. Y vuelta la burra al trigo.

Es verdad que el ministro Montoro llegó a amenazar en el mismísimo Parlamento a los profesionales críticos con el gobierno, porque sus cuentas, tal vez, tuvieran goteras. Y que, a partir de esa admonición, según informa El Confidencial, “decenas de periodistas, actores y deportistas  han sido condenados en los últimos años por recurrir a fórmulas varias para pagar menos a Hacienda”.

¿Exime la persecución, en su caso, y el cumplimiento de las sentencias de toda responsabilidad? Al ciudadano Màxim Huerta, tal vez sí: ha cumplido con lo que se le ha exigido y, aunque se resistió, podía estar en su derecho. ¿Al ministro Màxim Huerta? Su comportamiento no es ejemplar, chirría a quienes cumplen estrictamente sus obligaciones y solo anima a quienes invierten dinero y tiempo para escapar de sus deberes con el conjunto de los ciudadanos.

¿Puede seguir siendo ministro quien trató de escaquear parte de sus impuestos? Ante ese interrogante las respuestas ofrecidas invitan a la pregunta original: ¿Usted es tonto?

 

Adenda

Curioso: el defraude del ministro de Cultura y Deportes solo se ve aliviado por el follón provocado en la selección española de fútbol en vísperas del mundial. Tal para cual.

¿Quién decía que no era el ministro adecuado? Ahora que Màxim Huerta había entendido que los futbolistas son héroes… Como él mismo, entre “miles de periodistas, artistas, creadores”…

Más que Maxim este puede ser el ministro Minim.

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