El Consejo de RTVE va a analizar la homilía del obispo de Alcalá de Henares, Juan Antonio Reig Pla, por decir en su sermón, retransmitido por La2, una serie de estupideces a propósito de la homosexualidad, la prostitución y el aborto. Así lo ha anunciado el portavoz socialista en el Consejo, Miguel Ángel Sacaluga.

A monseñor se le ocurrió que algunos ciudadanos, «llevados por tantas ideologías, acaban por no orientar bien lo que es la sexualidad humana, piensan ya desde niños que tienen atracción hacia las parejas del mismo sexo”, y que, “a veces, para comprobarlo, se corrompen y se prostituyen. O van a clubes de hombres. Os aseguro que encuentran el infierno”.

Y como se le ocurrió, lo escribió y lo dijo: homosexualidad, prostitución y determinadas ideologías que “corrompen a las personas” se relacionan íntimamente. Ya se sabe que su eminencia ha ofrecido amparo y refugio, al menos, a un cura pederasta y violador, condenado con todas las de la ley por tan virtuosas acciones. No parece extraño que, luego, se ponga a hablar y desvaríe.

Tras los comentarios señalados, abordó otro tema de su predilección: “Una jovencita o una mujer que está embarazada», que “es seducida y tentada”, «cuando va a abortar a una clínica sale destruida». «Porque ha destruido una vida inocente y se ha destruido a sí misma”. “Mujeres que han ido a abortar llevan el sufrimiento en su corazón y muchas de ellas no pueden dormir porque el pecado lleva siempre la destrucción de la persona”. Esto se lo han dicho al oído Gallardón… y el cura al que protege y cobija.

O sea, más barbaridades a las listas de exabruptos de tan caritativos eclesiásticos. Miguel Ángel Sacaluga ha debido pensar que el vaso se ha colmado. Sin embargo, ¿qué tiene que decir el Consejo de Administración de RTVE? Porque, si no decide suprimir la misa y todos los programas religiosos en TVE, mejor callar. Cualquier otra medida será pura hipocresía. ¿O van a reclamar que los consejeros puedan revisar por adelantado la escaleta y los textos de los sermones, como ya trataron, con el apoyo, primero, y la aquiescencia, después, del propio Sacaluga, de revisar por adelantado la escaleta y los contenidos de los informativos?

La iniciativa de Sacaluga es otra de las suyas. A todos nos iría mejor si al obispo le quitaran la homilía y le cedieran un puesto en el Consejo y a Sacaluga le sacaran del Consejo y le dieran el derecho a la homilía. A lo mejor, sería un lío, pero ¿confundiría más?

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