«Foxcatcher». Bennett Miller, 2014

John du Pont es un tipo bajito, narigudo, un poco contrahecho e indecentemente rico, de una familia con pretensiones aristocráticas. Mark Schultz es un joven campeón de lucha libre, desgarbado, introvertido y algo lento de reacciones. Su hermano David, que compartió éxitos con él, es ahora su entrenador y lo protege con sus consejos, aunque le importa más el bienestar de su familia, esposa y dos hijos pequeños, mientras Mark permanece soltero y no se le conocen aventuras sentimentales, lo que dará lugar a ciertas insinuaciones en la película sobre un posible contacto sexual con su nuevo patrón.

Porque el señor Du Pont está convencido de que todo en esta vida se puede comprar con dinero, y se empeña en fichar a Mark para su equipo –llamado, como el filme, Cazador de zorros, lo que da idea de la agresiva competitividad de la dinastía–, con el fin de incrementar su galería de trofeos y conseguir, además, que la selección de Estados Unidos alcance la medalla de oro de la especialidad en las inminentes Olimpiadas de Seúl de 1988.

El señor Dupont cree también que el éxito deportivo debe ser a la vez causa y consecuencia del triunfo de unos determinados valores, entre los que él sitúa en primer lugar el patriotismo. Y se obstina en inculcar en sus pupilos esas ideas, que ellos aceptan con indiferencia, convirtiéndose en máquinas de pelear a las órdenes de tan enfermizo representante de los ideales sobre los que supuestamente se asienta la sociedad estadounidense. Lo que no se sabe aún es lo que podría ocurrir si ese proyecto deportivo-patriótico tan tenazmente elaborado no diese los resultados apetecidos.

Uno de los aspectos más interesantes de esta historia, narrada parsimoniosamente pero con nervio, llena de matices aunque también sobrecargada de escenas de lucha, es el estudio de los personajes principales. Las conflictivas relaciones de John du Pont con su anciana madre (Vanessa Redgrave), representante de la clase social más elevada, apasionada por la hípica y que considera fuera de lugar el entusiasmo de su hijo por un deporte mucho más vulgar, están descritas con precisión y de manera sintética, mientras que las de los hermanos Schultz se extienden en detalles mínimos, en gestos casi imperceptibles, en formas de apoyo y a la vez confrontación que se van desgranando con una sabia mezcla de planos cercanos y más alejados, y casi sin diálogos, suplidos por una música expresiva y que en ocasiones cubre unas conversaciones que no oímos pero podemos imaginar perfectamente.

Tercer largometraje de ficción del cineasta neoyorquino Bennett Miller, tras las notables Truman Capote (2005) y Moneyball (2011), Foxcatcher ofrece una mirada crítica sobre algunos aspectos muy destacados de las formas de vida actuales: el poder casi absoluto del dinero, su capacidad para manipular a las personas hasta destruirlas cuando no responden a las pretensiones de quienes las han comprado, la confusión de conceptos y principios morales, sociales y económicos, en un batiburrillo que solo sirve a los intereses de quienes detentan ese poder económico, y otras muchas cuestiones que se materializan ordenadamente en la pantalla a lo largo de más de dos horas de película y que conducen a un desenlace quizá demasiado abrupto, por más que esté basado en hechos reales, como se encargan de subrayar los típicos rótulos finales, que informan del destino de los auténticos John du Pont, David y Mark Schultz (muy bien interpretados por Steve Carell, Mark Ruffalo y Channing Tatum). Por cierto que el verdadero Mark Schultz ha mostrado con vehemencia su disconformidad con el tratamiento dado en la película a muchos de los hechos que relata, aunque después se ha retractado, por lo que cabe sospechar que se trate de una forma subrepticia de promoción de una cinta con grandes aspiraciones comerciales, o incluso del libro que él mismo ha publicado sobre el asunto, con ayuda del escritor David Thomas. Lo que no le restaría al filme ni un ápice de su valor como testimonio de una forma determinada y perversa de concebir las relaciones sociales a partir del dinero y su íntima vinculación con esa superchería llamada patriotismo.

 

 

FICHA TÉCNICA

Dirección: Bennett Miller. Guion: E. Max Frye y Dan Futterman. Fotografía: Greig Fraser, en color. Montaje: Jay Cassidy, Stuart Levy y Conor O’Neill. Música: Rob Simonsen. Intérpretes: Steve Carell (John du Pont), Channing Tatum (Mark Schultz), Mark Ruffalo (David Schultz), Sienna Miller (Nancy Schultz), Vanessa Redgrave (Jean du Pont), Anthony Michael Hall (Jack), Guy Boyd (Henry Beck), Brett Rice (Fred Cole). Producción: Annapurna Pictures, Likely Story y Media Rights Capital (Estados Unidos, 2014). Duración: 130 minutos.

 

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