El nuevo estatuto valenciano reclama que los recursos de la Comunidad sean proporcionales al “peso de la población”. De esa manera se deberá prever una mutación radical en la articulación de la sociedad valenciana, que puede provocar el final definitivo del PP, del PSOE-PV e incluso de Compromís. En lugar de la clásica división entre izquierda y derecha, liberales y conservadores, progresistas y reaccionarios, los partidos dominantes serán el los gordos y de los flacos.

Las autoridades se entregarán, por tanto, a la apología de la obesidad a fin de conseguir los ingresos más gruesos. Y los sobornos y corrupciones volverán a tener como elemento central los trajes, dado el previsible aumento de sus precios. Para colmo, las demás regiones deberán practicar también planes de engorde para mantener el tipo presupuestario.Las regiones de los escuchimizados tendrán que inventar dietas de engorde. O sea, a comerse los unos a los otros.

¿Hay tanto cambio?

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