OTRA HISTORIA DE SUPERACIÓN

560882.jpg-r_1920_1080-f_jpg-q_x-xxyxxEste cuarto largometraje de ficción del cineasta brasileño Sérgio Machado, que debutó en 2001 con 3 histórias da Bahia y ha dirigido también algún documental y series para televisión, está basado en una obra de teatro de António Ermínio de Moraes, Acorda Brasil, en su intento de reflejar la historia de un personaje real: el sacerdote y músico Silvio Bacarelli, que en los años noventa trabajó con jóvenes conflictivos de Heliópolis, la mayor favela de São Paulo, llegando a crear con ellos una orquesta muy conocida y poniendo en marcha la fundación que lleva su nombre.

La película empieza de una forma que parece un tanto caótica, como si quisiera contar demasiadas cosas a la vez: las penurias económicas del protagonista, aquí llamado Laerte y no presentado como religioso; la disolución, debida sobre todo a su mal carácter, del cuarteto con el que intentaba salir adelante; las relaciones telefónicas y esporádicas con sus padres; el fracaso, por puro nerviosismo, al intentar ingresar en la Orquesta Sinfónica del Estado de São Paulo; la aceptación, casi a regañadientes, de colaborar con la ONG que regenta un colegio público en Heliópolis, y el choque inicial con el grupo de jóvenes que se supone que estudian música, aunque ni siquiera saben leer una partitura, practican en una pista deportiva destartalada y lo reciben con indisimulada hostilidad.

024903.jpg-r_1920_1080-f_jpg-q_x-xxyxxCuando parece que el argumento va a ser la enésima versión del profesor heroico que se enfrenta a unos alumnos belicosos y trata de domesticarlos sacando de ellos el mayor partido posible, el guion da un giro brusco y se convierte en una historia de acción, con persecuciones inverosímiles, brutalidad policial y largas escenas de violencia, con el trasfondo de las actividades delictivas de algunos jóvenes del grupo, que falsifican tarjetas de crédito al servicio de una mafia local a la que deben dinero y que no vacila en emplear armas contra ellos.

Entretanto, se supone que la orquesta juvenil dirigida por Laerte, con sus malos modales de siempre, va mejorando tanto en convivencia como en el dominio de los instrumentos, aunque apenas asistimos a esos progresos, porque al final resulta que se han convertido en unos virtuosos como por arte de magia. Mientras, el interés de la cinta se centra ahora en el problema de conciencia que se le plantea al profesor, entre seguir trabajando con los jóvenes, para que al menos los más dotados puedan aspirar a salir algún día de la miseria, o insistir en su deseo de ingresar en la Sinfónica de São Paulo, presentándose a una nueva prueba de acceso.

256412.jpg-r_1920_1080-f_jpg-q_x-xxyxxA estas alturas se comprende que la forma de narración elegida por el director y sus numerosos coguionistas consiste en acumular pinceladas que no siempre son coherentes ni creíbles, hasta componer una especie de caleidoscopio impresionista sobre las condiciones de vida en la favela, el afán de superación de los jóvenes marginados, la buena voluntad del profesor, un tanto forzada por las circunstancias, y el camino hacia el éxito –el título original del filme podría traducirse como Todo lo que aprendemos juntos–, aunque para ello haya que retorcer el argumento de forma que resulte compatible lo que hasta entonces se nos había presentado como un dilema ineludible.

Por eso se puede decir que en el planteamiento de Sérgio Machado predomina la idea de homenajear a una figura real, sin caer por ello en la hagiografía complaciente, pero se difumina por el afán de abarcar demasiados aspectos a la vez, hasta hacer que la hipotética historia de superación individual y colectiva acabe convirtiéndose en una descripción confusa y deslavazada de los problemas personales del protagonista. Contando, por cierto, con unas interpretaciones excelentes, tanto del conocido actor brasileño Lázaro Ramos en el papel de Laerte como de la mayoría de los jóvenes no profesionales que encarnan de modo convincente a sus problemáticos alumnos, siempre sumergidos en una música que, además de proceder de sus lógicas interpretaciones de clásicos, saturan la banda sonora con largos números de rap y otros estilos contemporáneos –algunos de ellos firmados por el auténtico Silvio Bacarelli– que animan sus fiestas en discotecas y otros lugares.

022247.jpg-r_1920_1080-f_jpg-q_x-xxyxxEl director ha asegurado que con El profesor de violín pretendía ofrecer un hálito de esperanza frente a tantas películas que plantean los problemas de marginación social como algo inexorable y sin salida. Una actitud loable, sin duda, pero está por ver que su película, voluntarista y bienintencionada, sea más útil para la imprescindible transformación radical de un sistema que basa su funcionamiento en la explotación y la marginalidad de la mayoría, como forma de asegurar la acumulación de beneficios económicos y de poder en pocas manos. El éxito individual o de un pequeño grupo conforta y tranquiliza al espectador, pero no soluciona nada.

 

FICHA TÉCNICA

Título original: «Tudo que aprendemos juntos». Dirección: Sérgio Machado. Guion: Maria Adelaide Amaral, Marcelo Gomes, Marta Nehring y Sérgio Machado, sobre la obra de António Ermírio de Moraes, «Acorda Brasil». Fotografía: Marcelo Durst, en color. Montaje: Márcio Hashimoto. Música: Silvio Bacarelli, Felipe de Souza, Alexandre Guerra, Edilson Venturelli. Intérpretes: Lázaro Ramos (Laerte), Kaique Jesus (Samuel), Elzio Vieira (VR), Sandra Corveloni (Alzira), Fernanda de Freitas (Bruna), Graça Andrade (Rosimeire), Criolo (Esqueleto), Thogun Teixeira. Producción: Gullane Films (Brasil, 2015). Duración: 102 minutos.

 

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