El sino del periodista genera una cierta predisposición para aceptar propuestas que a cualquier otro personaje con similar o superior capacidad se le antojarían excesivas.

Rosa María Mateo ha cumplido con el sino profesional y, tal vez por ello, los colegas han acudido a loar su profesionalidad, indudable, referencial. Ellos también hubieran aceptado el cargo de administradora única de RTVE.

A otros profesionales la decisión de la veterana anchorwoman les recuerda el caso cercano de un periodista no menos raudo a la hora de asumir otra sugerencia que le desbordaba: el efímero o mínim Huerta, el ministro que duró un suspiro.

La caricatura muestra el riesgo de la fatuidad. Hay oficios que encumbran la jactancia. La crítica tampoco escapa a ese riesgo. El sino del periodista; aquel tipo que, sin una formación específica, ante una propuesta para dirigir un conglomerado de instalaciones cibernéticas y aeroespaciales, sin necesidad de reflexión o consulta, va y la acepta.

Luego pasa lo que pasa.

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