Tras la trompetería que en este agosto ha anunciado un susto de muerte a RTVE, algunos señalan que el legado del PP en la corporación, que ha generado el desplome de la audiencia y el ascenso de la censura, acarreará un nuevo ERE.

mzl.sfokeoyoEl diagnóstico abona la gravedad. Desde estas páginas se advirtió de los efectos previsibles de unas resoluciones cargadas de hipocresía y cinismo. Otros completaron la desolación del panorama. Los más prudentes prevén soluciones dramáticas, como un nuevo ERE de dos mil empleados, diez años después del que sacó del ente a más de cuatro mil.

Y eso, en el mejor de los casos.

Sin embargo, entre los trabajadores de RTVE no hay miedo al ERE, no. Hay miedo a quedarse fuera de él. Esa es la tragedia.

El anterior ERE fue una oportunidad tan favorable para los afectados que la inmensa mayoría de los que pudieron disfrutarla se ofrecieron img.rtvevoluntariamente (dijeran luego lo que dijeran). El actual es un deseo que vienen esperando muchos de los que dentro aún alentaban la esperanza de una televisión pública digna. No aguantan más, pero reclaman alguna protección contra el frío.

Hay responsables. Y también un plan. El cerco a la radiotelevisión pública se ha ejecutado sin pausa aunque a escondidas.

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