14 de noviembre de 2011. Hoy hace un año.

Nos habíamos conjurado para preservar la memoria de una vida ejemplar, de dignidad y emoción. Hace un año, el día de su muerte, lo corroboramos,

Nadie podría evitar que permaneciera en el corazón de su hija, de sus nietas, de sus bisnietos e incluso de los que pronto vendrán; también en el de todos sus familiares, de tantos amigos de resistencia y lucha, de sus muchos compañeros de duelo y de rabia.

Algunos días a Manoli le ha faltado el aire, la respiración necesaria, trece veces por minuto, para sobrevivir. Ha resistido, porque el aliento de su madre permanece.

Otros muchos han llorado, han recordado y, a veces, descubierto a un ser humano excepcional, emocionante.

Esperanza, en la memoria y en el corazón: un estímulo de lucidez y rebeldía contra la resignación.

Este último año habría sufrido demasiado: por todos lo que lo están pasando tan mal, por Garzón, por la impunidad de los poderosos. Y hoy habría secundado, a su manera, esta huelga general casualmente convocada en el aniversario de su muerte.

Esperanza Labrador.

A todos los que te siguen queriendo, un beso.

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