¿Es necesaria tanta desigualdad? La pregunta, casi obscena, se la planteaba en su último artículo en El País el nobel Paul Krugman. Quizás no importe tanto la respuesta como el origen de la pregunta: el hecho de que los más poderosos arguyen que gravar a los ricos perjudica a todos, porque con ese procedimiento se reducen los incentivos para crear riqueza.

IMAGEN-14640440-2 Los ricos son insaciables, porque ellos mismos se consideran la única base capaz de sustentar a un país próspero. Me lo dijo un economista peruano que me pareció más golfo que cínico: “lo que un país necesita son ricos”. Durante la cena a la que me invitó repitió el axioma en varias ocasiones con una seguridad rotunda, incuestionable.

Aquel día vestía como lo que pretendía ser. Meses después, en el mismo lugar, ataviado con pantalones cortos y rasgados, con varias pulseras de cordel y una más ancha de cuero apretada por una hebilla herrumbrosa, trataba de seducir a una joven. Aunque nuestras miradas se cruzaron de un lado a otro del amplio comedor, él prefirió ignorar mi presencia y yo, images-1una vez satisfecha la cuenta de mi parte, me empeñé en saludarle: “Soy muy despistado, pero estaba convencido de que, pese al cambio de look, eras tú”. Es decir, tan deprisa no se puede olvidar a tan enorme gilipollas.

Sin embargo, él está, si no en lo cierto, en lo auténtico, entre los que deciden. Y mientras nos conformemos con despreciarlos por gilipollas, seguirán dichosos, con uno u otro vestuario.

La desigualdad ya no es una ofensa o un agravio. Se trata, simplemente, de un acto de barbarie. El antídoto no puede ser la ironía, ni siquiera el desprecio.

-Los veinte españoles más ricos poseen tanto como el 30 por ciento de los españoles más pobres (unos 15 millones de personas), de la misma manera que las 62 personas más ricas del planeta concentran la misma riqueza que los 3.600 millones más pobres. La desigualdad no ha parado de crecer en los últimos años, durante la crisis. En España las fortunas del 1% más rico crecieron exactamente lo mismo que disminuyeron las del 99% restante: un 15 por ciento; la misma proporción pero en sentido contrario. Sólo en Chipre la brecha entre ricos y pobres creció más que en España. Para colmo, de cada diez euros recaudados por Hacienda, sólo uno proviene del capital acumulado por los ricos; los otros nueve euros los aportan exclusivamente los trabajadores. Estos datos pertenecen al informe Una economía al servicio del 1%, realizado por la ONG Oxfam Intermon.

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La barbarie no admite matices. Requiere inteligencia. También riesgo.

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