(Guión para un reportaje emitido en TVE en la primavera de 1989).

Hungría 1964. Los tanques soviéticos aplastan la revuelta popular encabezada por Nagy.

Checoslovaquia 1968. Las tropas soviéticas ahogan las reformas del régimen presidido por Alexander Dubcek.

Polonia 1985. Golpe de mano del general Jaruzelski para abortar las reformas reclamadas por Solidaridad.

1989. En apenas cuatro años la situación del Este europeo parece irreconocible. El pueblo húngaro ya había dado pasos inequívocos hacia formas de vida similares a las occidentales. El sindicato polaco nacido en los astilleros de Gdans ponía en sucesivas dificultades el monolitismo del sistema. En Alemania del Este algunos ciudadanos buscaban la libertad al otro lado del muro y los disparos.

newth36860Y en eso llegó Gorbachov, que lanzó la voz de alarma: la economía soviética, la de todo el bloque socialista, no podía resistir su marcha, y surgió la perestroika. Para llevar a cabo la reforma resultaban imprescindibles nuevas condiciones, y se acuñó la gladnost, la transparencia.

Polonia y Hungría se apuntaban a los cambios. Alemania, Checoslovaquia y Rumanía resistían la tendencia de sus respectivos jefes. Bulgaria y Albania no querían oír hablar del asunto.

Polonia tiene ya el primer ministro no comunista desde 1946. En Hungría el Partido Comunista ha desaparecido, se ha convertido en un partido socialdemócrata, que quiere formar parte de la Internacional Socialista, la del PSOE, y el gobierno quiere ingresar en el Consejo de Europa.

La Alemania Democrática, que se ha resistido a la renovación, ha acatado el tirón de orejas del líder soviético y la presión de una población dispuesta a emigrar sin garantía alguna de futuro antes que aguantar la situación cotidiana. Muchos de estos emigrantes han pasado por Praga en su camino hacia la otra Alemania.

Entre tanto, Gorbachov resiste y mantiene su compromiso de reformas pese a las urgencias de los más impacientes, las huelgas de los mineros y los conflictos nacionalistas.

El proceso es complejo. La economía está muy debilitada. Y las reformas políticas pueden resultar insuficientes si las tiendas siguen desabastecidas.

 

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