«Yo he sido muy feliz». Lo dice con una sonrisa tan franca que es preciso creerla, aunque también confiese que en sus ojos quedan muy pocas lágrimas. «Lloro por pocas cosas, pero cada noche, cuando rezo por mi marido y mis hijos…». La voz se le entrecorta y no puede terminar la frase.

Un excelente trabajo de César Coca y José Ramón Ladra en

 

El Correo 17-09-11

 

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