Todo un ejemplo de caridad cristiana. Las monjas quieren ayudar al pueblo, pero no tienen inconveniente en arruinarlo. Consiguen la legalización de dos obras ilegales y exprimen la burbuja inmobiliaria para forzar al ayuntamiento a abonarles un pastizal. La justicia las aplaude. ¡Dios es grande!

 

 

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