“Volveré a leer a Tavares, porque sí”. Así terminaba mi reseña de Viaje a la India, su penúltimo libro. Ahora he cumplido con el placer que el escritor portugués, nacido en Angola, depara con cada obra nueva.

9fba40cd33369f692fb457f3a16fa892Gonçalo M. Tavares demuestra, una vez más, con Una niña está perdida en el siglo XX (Seix Barral) que es un narrador excepcional, por inclasificable y deslumbrante, siempre sorprendente. En esta ocasión los protagonistas del relato son Hanna, una niña con trisomía 21 (síndrome de down) que busca a su padre y Marcus, un hombre que huye, aunque supedita su objetivo a acompañar a la pequeña.

En el camino los protagonistas se relacionan con distintos personajes, extravagantes y extraordinarios, a través de los cuales fluye el enigma del ser humano, terrorífico y bello, en un contexto cargado de sugerencias. Todos comparten, a su modo, a través de actividades y empeños estrafalarios, el interés por desentrañar la memoria colectiva.

9788432229015La narración de Tavares vuelve a formalizarse como relato poético, hermoso e inquietante. Los regentes y alguno de los ocupantes del hotel que reproduce la geografía de los campos de concentración nazis; el anticuario de objetos imposibles, obstinado en mantener el recuerdo de su estirpe; el hombre del ojo rojo que lee lo oculto y oculta lo legible para garantizar su permanencia… Todos ellos remiten a Berlín, fin de trayecto, símbolo de la memoria colectiva a la que aluden todos los personajes y referencia imprescindible para no perderse o, tal vez, para perderse definitivamente.

La sucesión de historias y personajes remiten a una sucesión de cuentos –aparentemente relacionados entre sí por pequeñas circunstancias y, sobre todo, por la búsqueda y la huida de Hanna y Marcus–, que desvelan la trama más profunda del relato: la búsqueda de lo que hemos sido a través de la metáfora de una niña con autismo, siempre sonriente, y de un hombre que huye prestando atención a lo que encuentra.

Gonçalo M. Tavares ofrece, otra vez, un libro para disfrutarlo, para estimular la perplejidad del lector y el placer de la literatura.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.