En el mes de enero, después de cambiar de hábitos y perspectivas, decidí afrontar la posibilidad de desarrollar algún proyecto audiovisual del que pudiera sentirme absolutamente cómplice.  Nada mejor, para alcanzar tal empeño, que diseñar las propias propuestas.

Tenía algunas ideas que, desde su origen, creí que podían encontrar financiación. Contaba con promesas en ese sentido. Así  me puse a la tarea: pasé de la idea a un pequeño desarrollo y me planteé la posibilidad de montar alguna empresa o crear alguna marca para embarcarme en la tarea.

Conseguí plasmar en unos folios la idea de la actividad a desarrollar, de las marcas que podrían avalarla y de los formatos barajados desde meses atrás. Escribí la letra y Fernan puso la música del diseño e incluso la impresión de varios folletos que quedaron, a mi juicio, más que aparentes. También sugerentes.

En el mes de marzo, no más tarde, entregué a Santi los folletos que contenían los proyectos: Larga Distancia, Rayanos, Vagón de Cercanías. Buenas palabras que aún no han merecido la más mínima consideración.

En abril viajé a Mérida y hablé con Pablo; me ofrecí para colaborar, para trabajar sobre las demandas que me plantearan, sobre el desarrollo de formatos que pudieran responder a sus necesidades. Hasta ahora.

En junio viajé a Sevilla para hacer lo propio con Mario. Más o menos, aunque en este caso con mayor cordialidad.

En septiembre, tras un encuentro con Olga, Ricardo se interesó, sobre todo, por Vagón de Cercanías y El Mirador, un nuevo proyecto que entonces era sólo una idea, pero que desarrollé inmediatamente porque llevaba ya una docena de años con él en la cabeza, desde la época de Antena3. Fernan lo transformó con diligencia en un folleto digital y, a partir de él, hablé varias veces con Juanma y crucé algún correo con Ricardo. Siempre se comprometieron a desarrollar el proyecto conmigo cuando hubiera lugar.

Durante un viaje de Luis a Madrid le hice llegar el conjunto de los proyectos. Y días más tarde hablé con Montse de todo ello.

Lo que pueda ocurrir, a partir de ahora, quedará reflejado en este dietario.

¿Eran ruinosos los proyectos?

Por el momento, no. Fernan ha trabajado gratis y lo que ha recibido es menos de lo que merecía. Mi esfuerzo queda compensado con lo que ahorro en tratamientos contra el alzheimer. Ahora se trata de evitar que deba emplear mis recursos en luchar contra la depresión.

Pero eso ya estaba asumido. Lo proclama el título de este blog.

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