Si los motivos tan razonables que han llevado a denigrar a quienes tramaron y ejecutaron el asalto a la alcaldía de Ponferrada se aplicaran a la elección del nuevo papa, no habría cónclave.

– ¿Quién asegura que la elección no estará corrompida de raíz por pederastas, consentidores, defraudadores, usureros, comisionistas, más consentidores, intrigantes, proxenetas o simplemente hombres de iglesia o de estado?

Si alguien considera excesivos los calificativos, que repase currículos. Quizás no hayan alcanzado todos el cum laude en la especialidad, pero, como poco, hicieron pinitos.

 

El caso Ponferrada también huele, y no a ámbar. Lo aventa el PP, pero eso confunde el aroma por el incremento de putrefacciones, y muy especialmente los medios de toda laya: unos, por su naturaleza; otros, por su circunstancia. Descartan el ictus de Rubalcaba, la estulticia de López, la desinformación del resto de parientes.

– ¿Y ellos, dónde estaban? Porque no se les oyó hasta después del tuit.  ¿Por desinformación, por estulticia o por ictus?

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