El año 2017 había merecido un puesto en el escalafón de las peores sequías que se recordaban en Las Hurdes. Las imágenes de algunos de sus lugares más característicos –los chorritos, el meandro Melero, los ríos– invitaban a la depresión. Las primeras lluvias e incluso los temporales que atravesaron la península en las primeras semanas de 2018 decidieron pasar de largo por el norte extremeño. Hasta que llegó marzo.

De repente, la primavera se llenó de expectativas. Gracias a la furia de los cielos.

(Las fotografías me llegaron a través de Facebook. Creo que José Luis Sánchez Martín, que las colgó en facebook, debe estar entre los responsables. Gracias por animarnos).

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