«Violette». Martin Provost, 2013

Violette Leduc (1907-1972) fue una escritora francesa con una infancia difícil y una educación azarosa, que tuvo que trabajar de telefonista y secretaria antes de que Albert Camus consiguiera que la editorial Gallimard publicase su primera novela, La asfixia (1946). La favorable acogida de la obra en los círculos intelectuales franceses del momento supondría el comienzo de una carrera literaria compuesta por una docena de títulos, algunos de los cuales (Estragos, 1955; La bastarda, 1964) provocaron el rechazo de la sociedad biempensante, por su tratamiento libre y sin prejuicios de la sexualidad femenina, así como de formas alternativas de relación sexual y otros temas polémicos.

Según el retrato que de ella hace el director y actor también francés Martin Provost (El vientre de Juliette, 2003; Séraphine, 2008) en su quinto largometraje, Violette Leduc fue una mujer acomplejada por su escaso atractivo físico y por la falta de cariño que había experimentado siempre, en especial por parte de su madre, refractaria a cualquier muestra de afecto. Esos datos podrían explicar tanto su fascinación ante cualquier persona que le manifestase admiración, como su traumática relación con todas ellas, a caballo siempre entre las tendencias posesivas y la autoinculpación, a la vez que su preocupación obsesiva por la difusión y el rendimiento económico de sus escritos, necesario dada la precariedad de las condiciones materiales en que vivía.

La película, artificiosamente dividida en siete capítulos con nombre de personas, lugares u obras que fueron importantes en la vida de la protagonista, se fija sobre todo en la vinculación de Violette con la escritora Simone de Beauvoir durante los años en que ésta elaboraba títulos tan importantes para el pensamiento contemporáneo como El segundo sexo (1949) o Los mandarines (1954). Y, a su alrededor, otras figuras destacadas en la cultura de la época: Jean Genet, el ya citado Camus, el muy polémico Maurice Sachs, Jean-Paul Sartre y varios más, junto a personajes de ficción que tratan de aportar encarnadura al relato.

Martin Provost, que presume de saber dibujar mejor figuras cinematográficas de mujeres que de hombres, parece haber dudado aquí entre la hagiografía solemne de una escritora de vida trágica, para quien escribir equivalía a lanzar desgarradores gritos de socorro, y la banalización de un entorno compuesto por nombres demasiado conocidos como para ventilarlos con dos trazos. Así, mientras del personaje de Simone de Beauvoir, presente en muchas secuencias del filme, apenas sabemos más que su interés por la escritura de Violette y su generosidad al pasarle una especie de pensión mensual aparentando que lo hacía la editorial de sus obras, Jean Genet, por su parte, o ese magnate de los perfumes llamado Jacques Guerin, o la propia Berthe, madre de Violette, no pasan de ser meras caricaturas que ayudan a salir del paso rellenando secuencias en el fondo innecesarias.

Mientras tanto, el cineasta se pierde en planos tan interminables como vacíos –esa panorámica ascendente entre las ramas de un árbol sin hojas, que quiere ser simbólica y resulta superflua–, en detalles de manos que se entrelazan, recordando una y otra vez cómo echaba de menos ese gesto la protagonista desde que era niña, oscureciendo la imagen para dar sensación de trascendencia, o introduciendo por sorpresa pesadillas de los personajes principales, saltos en el tiempo que nada nuevo explican y hasta el rodaje en blanco y negro de una especie de broma cinéfila cuyo significado queda en el aire, como tantos otros pasajes del filme. Y que alargan desmesuradamente su duración, porque para contar lo que cuenta, pese al tono a ratos pretencioso con que lo hace, no se necesitaban dos horas y cuarto de película. Habría bastado con mucho menos.

FICHA TÉCNICA

Dirección: Martin Provost. Guion: Martin Provost, Marc Abdelnour y René de Ceccatty. Fotografía: Yves Cape, en color. Montaje: Ludo Troch. Música: Hugues Tabar-Nouval. Intérpretes: Emmanuelle Devos (Violette Leduc), Sandrine Kiberlain (Simone de Beauvoir), Olivier Gourmet (Jacques Guérin), Catherine Hiegel (Berthe Leduc), Jacques Bonnaffé (Jean Genet), Olivier Py (Maurice Sachs), Nathalie Richard (Hermine), Stanley Weber (albañil). Producción: TS Productions,  France 3 Cinéma y Climax Films (Francia y Bélgica, 2013). Duración: 135 minutos.

 

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