Los nervios se han desatado. Y mientras unos piensan en sacudirse la tensión liberando adrenalina a la pura gresca, otros prefieren moverse entre el palo y la zanahoria para organizar el porvenir a su manera. Y así entremezclan palos iracundos, zanahorias condescendientes y una apuesta de futuro camuflada de interés general y responsabilidad pública. No hay día en El País sin sacudidas, en uno u otro sentido, contra (no sobre) Podemos. Y en fin de semana, ración doble.

La semana anterior concluyó con un doble mandoble.

La que concluye se inició con furia. En portada, una información aparentemente inocua, que continuaba el rastro de lo ocurrido en el finde, y en el interior, un editorial para despejar cualquier duda. Podemos no goza de la confianza del grupo y de su idea sobre el futuro.

El martes, suma y sigue, nueva ración doble. Se anuncia en la portada que Podemos intenta hacer borrón y cuenta nueva: allí se explica cómo la formación ha emprendido el camino hacia la moderación (o a la rectificación) de algunas de sus propuestas iniciales. Luego, en el interior, el Tsunami en la izquierdasugiere una de las claves de la nueva situación sobre la que hay que pensar el futuro.

El miércoles, editorial con acento y retranca, Lágrimas de Monedero, en el que el periódico demuestra la memoria que guarda de los demás a cambio de haber perdido la propia. Y otra noticia más: Errejón tenía permiso para hacer en Madrid su trabajo sobre Andalucía, para compensar sin demasiado sentido la mala baba anterior. 

El viernes la formación vuelve a la portada: Podemos impone el silencio a sus dirigentes tras las críticas a Errejón y redobla en el interior “La Junta y la Universidad de Málaga investigan a Errejón”. Cal y arena.

Y para concluir la semana que El País ya había calificado como la más crítica, nueva ración doble: La primera tarascada, indirecta, por cuenta de Pedro Sánchez, dirigente del PSOE que se pregunta, a cuatro columnas, en la apertura de la portada: ¿De dónde saca Podemos los 160.000 millones de la renta básica? Curioso titular: una interrogación dirigida a un partido extraparlamentario. Y la segunda colleja en el tema central del suplemento Domingo, que, para mayor abundamiento, sirvió de apertura a la edición digital durante todo el día: Podemos agita a los empresarios, todo un argumentario (revelador de la trastienda ideológica del periódico) contra la viabilidad del proyecto de los recién llegados, aunque compensado con notas más mesuradas y un artículo de César Molina, Los gansos del Capitolio, en el que, tras compartir y abundar en la inviabilidad de las propuestas de Podemos, le reconoce (sin demasiadas condescendencias) su profunda sintonía con la ciudadanía y con el enojo que genera la situación actual.

¿Y todo esto, para qué?

Los que trataron de muñir el gran pacto se frotan las manos. Pueden conseguirlo, piensan. Y están dispuestos a alentarlo. El PSOE recibe algunas carantoñas: el abrazo del oso.

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