La recaudación de la Iglesia católica por el IRPF va de récord. ¿Hay que felicitar a alguien o darnos todos por fastidiados, eufemísticamente hablando? ¿Cómo resolver la paradoja?

Una de dos: o los que no ponemos la X en la casilla de la Iglesia católica descontamos un 0,7% de lo que nos corresponda del IRPF o los que la ponen pagan un 0,7% más de lo que les toque. Todo lo demás es un robo en el nombre de Dios; o sea, un pecado, supongamos que mortal, contra el quinto mandamiento.

Un añadido: los que justifican la tropelía diciendo que ese dinero es para Caritas, deberán cumplir algún tipo de penitencia por mentir, cosa que choca contra el sexto mandamiento.

Mejor no seguir, porque, si nos ponemos a pensar en lo que llevamos arrastrado, los paganos cabreados vamos a acabar o desacatando el quinto mandamiento en un arrebato de indignación o el sexto y el noveno mandamientos para desahogarnos y sosegarnos.

Y todo esto por el 0,7 por ciento.

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