ATRAPADO EN EL ENGRANAJE

104006.jpg-r_640_600-b_1_D6D6D6-f_jpg-q_x-xxyxxThierry Taugourdeau ha cumplido ya los cincuenta años. Está casado y tiene un hijo adolescente con graves limitaciones físicas. La familia ha conocido tiempos mejores, pero su esposa Karine no trabaja fuera de casa y él lleva muchos meses en el paro. Ha seguido un curso de formación que no le sirvió de nada, porque no existe demanda para ese empleo, aunque a la empresa que lo imparte, y que cobra subvenciones por ello, le da exactamente igual. No consigue ponerse de acuerdo con sus compañeros sindicalistas en la manera de formular sus reivindicaciones comunes. Sufre las humillaciones de las entrevistas de trabajo, que tampoco conducen a ningún sitio, y asiste a varios grupos de formación para prepararlas, con idéntico resultado negativo. Para no caer en la depresión, acude con Karine a clases de baile y los dos se vuelcan en la atención del hijo, que quiere estudiar ingeniería a pesar de todas sus dificultades.

Más adelante, Thierry tendrá que renegociar la hipoteca de la casita familiar, de la que todavía le quedan por liquidar cinco anualidades, malvender una caravana que les servía de esparcimiento, rechazar las ofertas de su banco, que le propone suscribir un plan de pensiones, y conseguir, en cambio, un pequeño crédito para poder sobrevivir.

219058.jpg-r_640_600-b_1_D6D6D6-f_jpg-q_x-xxyxxUn buen día, Thierry encuentra trabajo y nos lo encontramos como vigilante en un gran supermercado. En principio se las promete muy felices, aun con todos los reparos que le dicta su experiencia y que se confirman cuando comprueba cuál va a ser su tarea. Controlar las docenas de cámaras ocultas en distintos emplazamientos del local, detectar cualquier posible hurto de los clientes, y sobre todo, vigilar a sus compañeros de trabajo, y en especial a las cajeras, para asegurarse de que cobran lo estipulado, no menos, y no se quedan con los márgenes que dejan los vales de descuento o las tarjetas de fidelización de los compradores. Después vendrán unos interrogatorios, en un cuartito apartado y en compañía de vigilantes armados, que resultan vejatorios para los incautos sorprendidos, ancianos e inmigrantes sin recursos, así como empleadas con larga trayectoria en la empresa, que se han permitido un desliz por el que podrán ser despedidas, en ocasiones con consecuencias trágicas.

068291.jpg-r_640_600-b_1_D6D6D6-f_jpg-q_x-xxyxxPese a los discursos aparentemente bienintencionados, pero vacíos, hipócritas y en el fondo controladores mediante extorsión, de los encargados de planta y los distintos jefes de personal, Thierry empieza a preguntarse hasta dónde será capaz de soportar ese trabajo, que le resulta imprescindible pero atenta contra sus sentimientos y convicciones. Deberá tomar una decisión, aunque a tenor de lo que sugieren sutilmente las últimas imágenes de la película, si no lo hiciera él siempre habría otro que ocupase su lugar.

070479.jpg-r_640_600-b_1_D6D6D6-f_jpg-q_x-xxyxxTodo ello, descrito con un estilo sobrio, austero, a base de planos cercanos y largos, como apurando las situaciones para transmitir las sensaciones del protagonista ante ellas. Con movimientos de cámara suaves, de reencuadre, buscando a los distintos personajes, y que se aceleran en los momentos de mayor tensión o siguen a Thierry en sus evoluciones por el supermercado, a la manera utilizada por los hermanos belgas Luc y Jean-Pierre Dardenne desde Rossetta (1999) a Dos días y una noche (Deux jours et una nuit, 2014) y otros títulos suyos muy conocidos. Y con un montaje discreto, que va uniendo las secuencias por corte directo hasta componer un conjunto de bloques aislados, a modo de fragmentos en la vida de un ciudadano normal atrapado en ese diabólico engranaje que son las llamadas leyes del mercado, y en particular la que rige la contratación laboral, en condiciones de absoluta precariedad.

066728.jpg-r_640_600-b_1_D6D6D6-f_jpg-q_x-xxyxxCine social, de honda raigambre europea, dedicado a mostrar descarnadamente determinados aspectos del sistema en el que estamos inmersos, sin dogmatizar ni lanzar mensajes tranquilizadores, sino proponiendo una reflexión individual y colectiva cada vez más necesaria. Que en este caso viene potenciada por la extraordinaria interpretación de Vincent Lindon en el papel de Thierry y a la que solo cabría reprocharle la función demasiado pasiva desempeñada casi en la sombra por su esposa Karine, centrando excesivamente el conflicto en el protagonista masculino, y la utilización de la enfermedad del hijo de ambos como elemento que agrava sus condiciones de vida, aportándole a la ficción un componente sentimental probablemente innecesario.

 

FICHA TÉCNICA

Título original: «La loi du marché». Dirección: Stéphane Brizé. Guion: Stéphane Brizé y Olivier Gorce. Fotografía: Eric Dumont, en color. Montaje: Anne Klotz. Música: Ange Ghinozzi. Intérpretes: Vincent Lindon (Thierry Taugourdeau), Karine de Mirbek (Karine), Matthieu Schaller (Matthieu), Yves Ory (asesor de empleo), Catherine Saint-Bonnet (empleada de banco), Noël Mairot (profesor de baile), Tevi Lawson (monitor), François Anselmi (cajera despedida). Producción: Nor-Ouest Prod. y Arte France Cinéma (Francia, 2015). Duración: 92 minutos.

 

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